Por Oscar Emir Olivares
En la cultura occidental, la
sexualidad masculina ha sido relacionada principalmente con la virirlidad y
con la capacidad de tener hijos.
Aunque estas ideas comienzan
a cambiar, aún existen personas que siguen creyendo en estos mitos y que le
dan mayor énfasis a la centralización del placer masculino en las zonas
genitales, a la penetración y a la “rapidez” de la penetración; dejando
en el olvido la estimulación de ciertas partes del cuerpo que son altamente
sensibles y que podrían ayudar a los hombres a disfrutar y gozar de una mejor
vida sexual.
El varón también necesita y
disfruta del juego erótico, ya que le ofrece la estimulación necesaria para
tener una erección firme y preparar no sólo al pene, sino también al cuerpo
y la mente para el coito.
Es por ello que debes darle
vital importancia al reconocimiento, exploración y estimulación (solo o en
pareja) de tus zonas erógenas, lo cual te ayudará a gozar del éxtasis que
solo la sexualidad te puede ofrecer.
¿Qué es una zona
erógena?
Se dice que el órgano sexual
más grande que tiene el ser humano es la piel, y algunas de sus partes son
altamente sensitivas, es justamente a estas áreas a las que se les denomina
zonas erógenas.
Son tan sensibles porque en
ellas existe una red de terminaciones nerviosas sensitivas que reaccionan ante
cualquier estímulo, sobre todo táctil. Y es justamente su sensibilidad lo
que las hace una región digna y merecedora de ser explorada.
¿Cómo descubrirlas y
estimularlas?
Debido a la gran diversidad
que existe entre los individuos, la exploración y descubrimiento de las zonas
erógenas varia de pesona en persona; sin embargo es, además de recomendable,
riquísimo y delicioso explorar el territorio de cada amante hasta encontrar
cada uno de sus puntos más sensibles y explotarlos no sólo en cada encuentro
sexual, sino incorporarlos a la dinámica de pareja.
La exploración de las zonas
erógenas las puedes realizar tanto solo como en pareja, y puedes hacerlo
portando ropa o no.
Por lo regular, el sentido
del tacto es el más empleado para dar estimulación a las zonas erógenas;
pero cabe recordar que también nos podemos auxiliar de los demás sentidos y,
por qué no, de objetos como juguetes sexuales, hielos y cordones.
Hay que recordar que si
nuestra imaginación no tiene límites, nuestra sexualidad tampoco. Las zonas
erógenas pueden ser estimuladas con la boca, lengua, dientes, aliento y
labios; además de frotarlas o darles pequeños golpecitos (donde se pueda).
¿Cuáles son las más
comunes?
La zonas más sensibles de
los hombres radican básicamente en tres puntos: cabeza, torax y genitales,
aunque no deben descartarse las palmas de las manos y las plantas de los pies.
Los labios y la boca son una zona altamente sensible. La mejor estimulación
(no sólo de los labios, sino de la boca) es el beso, que por lo regular
representa la primera expresión de deseo.