La herencia de ser mujeres
En general, a las mujeres nos
educan no sólo para comprometernos con una pareja, sino para compenetrarnos
con ella, para entregarnos completamente, expresar nuestros sentimientos y
enamorarnos libremente.
Pero hay que tener muy
presente que durante la etapa de ligue o mientras vamos conociendo a la otra
persona, tendemos a idealizarla y mostrarle nuestra mejor cara; así que y
conociéndonos tan poco es casi imposible saber si la estamos regando (aunque
nuestro corazoncito nos esté diciendo todo lo contrario).
Cuando vemos a alguien que
nos atrae y nos aventuramos a acercarnos y a conocerla, abrimos las puertas a
muchas posibilidades. Gustarle a alguien puede ser el sólo el principio de
una buena amistad, de una relación amorosa o... de un dolor de cabeza, si nos
falta habilidad para manejar la situación.
Si buscamos que la otra
persona tenga cosas en común con nosotras, está comprobado que ciertas
coincidencias no son suficientes. Es cierto que nunca terminamos de conocer a
alguien, pero darnos el tiempo de salir y conversar, no sólo de lo que nos
gusta sino de nuestras expectativas y necesidades, nos permitirá saber si ese
ligue cuajará como hemos esperado, llámese amistad cariñosa, sexo sin
compromiso, comadrería, noviazgo o matrimonio.
No se trata de quedarnos
encerradas en nuestra casa ni de hacer voto de castidad, pero sí de hacer una
exploración honesta de nuestros deseos y un reconocimiento de nuestras
limitaciones, relacionándonos con base en la comunicación y el respeto.
Ahora sí: ¡¡¡a ligar se ha dicho!!!
*Coordinadoras de la Nueva
Generación de Jóvenes Lesbianas
ngjl@lycos.com
Cel. 04455 2672-7821