Por Martha Cuevas y Paulina
Millán*
Conocer mujeres lesbianas o
bisexuales que nos atraigan, las atraigamos, sean solteras, de plática
interesante, con posibilidades de ser una buena pareja y que hasta se rían de
nuestros chistes, parece – muchas veces- más fantasioso que encontrar la
fuente de la eterna juventud.
Los lugares en dónde conocer
mujeres se reducen a cafeterías, bares y grupos lésbicos o incluso el
internet.
Sin embargo, muchas mujeres
lesbianas han conocido amistades o a sus parejas en su centro de trabajo, en
la escuela, en la zona donde viven y otros. En realidad, el ligue es tan sólo
una primera y cortísima etapa que puede o no evolucionar. Hay quienes piensan
que el ligue termina donde comienza el faje y hay quienes lo consideran la
primera página de una novela rosa. Tarde o temprano, nuestros mejores chistes
o chismes, reservados para impresionar a todo tipo de auditorio, se acaban, y
conforme nos vamos sintiendo más “como en casa”, vamos haciendo todo eso
que a nuestra querida madre la sacaba de sus casillas.
¿Por qué ligamos?
Las razones por las que
ligamos son mucho más diversas que cualquiera de las técnicas de ligue más
efectivas. Unas ligan con el fin de encontrar una pareja de baile; algunas,
con la esperanza de hallar una pareja para toda la vida; otras ligan por
diversión; y unas más, por desesperación, por pasarla bien, porque les
paguen un trago, por saber a cuántas les pueden resultar atractivas, por
apostar, por enamorarse y hasta hay quienes ligan por accidente, como cuando
quieres ayudar a una pobre chica que con tanta desesperación buscaba el
baño.
Las piedritas en el camino
Uno de los obstáculos más
importantes para ligar es la diferencia de expectativas y lo que puede traer
como consecuencia: si una de las dos partes busca pasar el rato y la otra
llevarla al altar; si una busca una relación monógama y la otra no está
dispuesta a ser fiel.
Si dos personas avanzan en
una relación mirando hacia horizontes opuestos, se va construyendo un camino
que, con toda seguridad, llevará a la decepción y a la ruptura. Hablar sobre
nuestras expectativas no mata la pasión, a diferencia de lo que muchas
piensan; pero hay que saber hacerlo a tiempo.
De acuerdo con las escritoras
Dorsey Green y Meilee Clinis, autoras del libro Lesbian Couples, las
mujeres que salimos con otras mujeres tendemos a considerar el ligue y la
etapa del enamoramiento como preámbulo de un compromiso muy profundo con la
otra persona. Esto nos hace diferentes de las parejas de hombres homosexuales
o de un hombre y una mujer.