Por Enrique Gómez
Uno de los proyectos
musicales más sólidos actualmente en la comunidad LGBT de nuestro país es
sin duda Sizza, un sinaloense que apuesta con todo al éxito a través de una
vasta preparación artística (musical, coreográfica e interpretativa), capaz
de encabezar un espectáculo comercial, sostenido en todo un concepto
ideológico, filosófico, espiritual y artístico que deja boquiabierto a
cualquiera.
En entrevista con Homópolis,
explica las razones, las metas, los avatares y las delicias de estructurar un
concepto artístico original que, por su calidad, seguramente veremos muy
pronto en los grandes escenarios de la República Mexicana, ya que está en
negociaciones con una importante disquera internacional que podría lanzarlo
al estrellato, aprovechando la apertura de la sociedad mexicana hacia la
diversidad sexual.
¿Cuál es tu propuesta
artística?
Sizza es un chavo andrógino, que tiene la dualidad de trabajar lo
masculino y lo femenino. Es toda una propuesta que se va planteando en todo
momento. Estamos mostrando a la gente nuestra locura, nuestros debrayes.
Hacemos un trabajo con calidad, con honestidad, con muchas ganas, queremos ir
a lo grande: hablamos de los derechos humanos, de la diversidad sexual, de la
libertad de expresión. Soy la libertad de la imagen con calidad. Si quiero
salir con un corsé o desnudo, si salgo contorsionándome o en un trapecio, lo
hago; voy a cualquier tipo de público. Sizza es auténtico en su lenguaje, en
sus danzas, en su música. No tengo ningún problema en mostrarme como soy en
la vida. Voy dirigido al corazón de cualquier persona.
¿Qué incluye tu
espectáculo?
Soy cantante, actor, bailarín y en el show de Sizza hay danza, teatro,
show de cabaret. Estamos probando con toda la música, con un lenguaje
acrobático, canto en vivo. Mi propuesta es básicamente el pop, algo más
comercial, más para la radio, más bailadón, pero quiero marcarlo con un
referente mexicano.
¿Cómo se te ocurrió el
nombre de Sizza?
Sizza fue uno de los primeros jugadores de ajedrez en la historia y esta
actividad representa en sí misma una dualidad. Se me hizo muy curioso porque
cuando me enteré de esto yo ya me llamaba Sizza. Para mí el nombre
representa libertad y dualidad. Es una construcción gramatical: Sizza,
sensual y femenino; es como manejar lo femenino como hombre, es la manera
sutil de comportarnos como seres sexuados. Sizza nació de mi imaginación; ya
había utilizado ese nombre para una tortuguita que tuve y luego dio la
casualidad de que un ajedrecista así se había llamado. Sizza es mi manera de
ser, mi libertad, mi extravagancia, es todo un lenguaje asexuado.