ENTRETENIMIENTO
Siete años de danza gay en México
La compañía coreográfica
homosexual La cebra celebró siete años de presentar obras sobre la vivencia
cotidiana gay y el cuestionamiento de los estereotipos sexuales. Con este
logro, el fundador de la compañía, José Rivera, se siente orgulloso por ser
un forjador del concepto de "Danza Gay" en un país tradicionalmente
"machista".
Rivera reconoce su necesidad
de dejar atrás la idea del grupo independiente, pues su objetivo es otro:
"No pretendo hacer ni ser una compañía experimental, ni vanguardista,
tampoco posmoderna. Me interesa consolidarnos como una compañía de
repertorio".
El controvertido coreógrafo
regresó a los escenarios luego de su éxito en la Bienal de Lyon para
presentar Bailemos a Mozart (por los ángeles que se han ido) y Flores Negras
que Suceden, un solo dedicado al bailarín Marco Santana.
Alumno estimado de Raúl
Canelo -fundador del Ballet Independiente en la década de los sesenta-,
Rivera reflexionó sobre el reto de construir un lenguaje coreográfico con el
propósito de "hacer danza esencialmente mexicana, cuyos ejes temáticos
giren en torno a la cotidianeidad gay.
Con Bailemos a Mozart, este
grupo de danza retoma uno de los temas fundamentales no sólo para la
comunidad homosexual sino para todos: el VIH/sida. Dividida en siete partes,
esta obra presenta fragmentos de la música creada por el genio alemán.
Desde el punto de vista de
Rivera, el tiempo que vio morir a Mozart no es tan diferente del actual, ya
que la desigualdad, la pobreza, la miseria humana siguen sepultando la
belleza. Es como si hoy el compositor muriera de sida. Sin embargo, Bailemos a
Mozart más que una elegía es una obra vital.
La Cebra ha trabajado a fondo
durante siete años. Los intérpretes que la integran bailan con sumo placer,
porque quizá en ella hay una permisividad que no existe en otros grupos, ya
que lejos de los temas solemnes o las propuestas acartonadas, persiste la
enorme voluntad de danzar por la vida. (anodis.com)
Elton
John, a beneficio de la lucha contra el sida
Las tangas y los disfraces
con plumas reemplazaron los sombríos trajes grises y corbatas en la
municipalidad de Viena, cuando el rockero Elton John se apoderó del auditorio
en una ceremonia anual a beneficio de los enfermos de sida, realizada en la
capital austriaca.