Por Sergio Dosal
Algarabía, colores, besos,
disfraces, flirteo, música, caricias, carcajadas, bailes y una enorme
participación enmarcaron los festejos del 25 aniversario del movimiento
lésbico, gay, bisexual, transexual y transgénero durante la XXV Marcha del
Orgullo de la ciudad de México, en la que se exigió el fin de la violencia,
el odio y la discriminación en contra de la comunidad LGBT, así como el
reconocimiento de la diversidad sexual en las políticas públicas y en los
partidos políticos.
Con la participación de
cerca de 80 mil personas y más de 60 contingentes, el resultado de la
celebración fue todo un éxito: la marcha más concurrida en sus 25 años de
existencia, un trato cada vez más amplio y respetuoso en los medios de
comunicación (prensa y radio, específicamente) y un mayor apoyo de la
policía capitalina, automovilistas y peatones que observaron los
contingentes.
En esta ocasión destacó la
presencia de los contingentes de tres fuerzas políticas: México Posible, PRD
e incluso del PAN, cuyos autos fueron enviados a la zaga de la marcha, para
dejar claro que el movimiento LGBT "tiene su propia voz y no se
circunscribe a un solo partido político".
A pie, también participaron
candidatos de Alianza Social y Convergencia. Virginia Jaramillo (PRD), Arturo
Madero (PAN) e Irma Serrano (PAS), postulados a jefes delegacionales en
Cuauhtémoc, apoyaron la celebración.
Desde las nueve de la
mañana, miles de gays, lesbianas, transexuales, trangéneros y travestis de
todas las edades, estados civiles, simpatías políticas, colores de piel y
tamaños se empezaron a congregaron alrededor del Ángel de la Independencia,
donde se instaló un templete que sirvió para que el cantante Sizza amenizara
la espera de los contingentes.
Con el lema "¡Vivan
todas las formas de felicidad!", la marcha partió en punto de las dos de
la tarde con rumbo al Zócalo capitalino. Ríos de gente caminaron por Paseo
de la Reforma, Avenida Juárez y Madero, entre música de todos los géneros,
confetis multicolores, banderas del arcoiris, pancartas y mantas, que
cohesionaron por horas a todos los segmentos de la diversidad sexual en
demanda de derechos e igualdad ante la ley.
En el Hemiciclo a Juárez,
espacio que cobijó a la comunidad LGBT en sus marchas hasta 1999, se
escucharon consignas de los contingentes que exigieron al presidente Vicente
Fox que respete la laicidad del Estado y haga que cardenales, obispos y
sacerdotes no intervengan en asuntos que conciernen solamente a la ciudadanía
y al gobierno.
Decenas de carros alegóricos
y de contingentes a pie de diferentes organizaciones civiles, grupos, negocios
y publicaciones LGBT fueron aplaudidos por peatones y automovilistas que se
deleitaron con el ingenio de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales y
transgéneros que plasmaron en sus autos, disfraces, pancartas y consignas, en
defensa de la diversidad sexual.
Todo el tiempo, los
contingentes LGBT hicieron hincapié en el respeto a los derechos de la
comunidad a todas las identidades sexogenéricas, porque aún persisten las
detenciones, los asesinatos y el hostigamiento policiaco hacia este sector.
Por eso, advirtieron que continuarán pugnando porque las políticas públicas
reconozcan la diversidad sexual, social y cultural; lucha que no solamente se
está gestando en la ciudad de México sino en todos las estados del país.