El caso
mexicano
Algunas de las figuras
importantes para el desarrollo del teatro gay en México fueron Salvador Novo,
Oscar Liera, Nancy Cárdenas, Jesús González Dávila y José Ramón
Enríquez; creadores del teatro contemporáneo que hacen de la homosexualidad
un tema recurrente en sus obras.
Sin embargo, las primeras
obras de teatro editadas en México pertenecieron a Juan Ruíz de Alarcón y
Sor Juana Inés de la Cruz. Para entonces, la casi inexistente dramaturgia
mexicana permitía el paso de compañías europeas de ópera, zarzuela y de
comedias.
En 1853 se fundó el
Conservatorio Dramático; la primera escuela de teatro en nuestro país.
Durante el Siglo de Oro, el teatro nacional se constituyó por la carpa, el
sainete, la zarzuela y por cómicos que evidenciaban la situación
político-social que se estaba viviendo en nuestro país (Enríquez, 1995).
Una de las primeras obras que
tocaron el tema homosexual en México fue Los signos del zodiaco, de Sergio
Magaña, en la que se representa una vecindad que refleja la vida
postrevolucionaria. Uno de los personajes es un homosexual con aspiraciones al
arte, pero no logra despegarse (como la mayoría de las obras de este tiempo)
del estereotipo del homosexual afeminado y misógino del teatro.
Luego vino Cada quien su
vida, de Luis G. Basurto, en donde se usaban palabras altisonantes, se hablaba
del aborto, de la explotación y se da una tímida crítica política. Aquí
el homosexual aparece junto al personaje de la prostituta, equiparándolos
como entidades que están "fuera del orden".
En respuesta, José Antonio
Alcaráz trató de demostrar la parte jocosa, emocional y gozosa del
homosexual con la obra Yo la Celestina puta vieja. A partir de este montaje,
algunos personajes de la embajada estadounidense le pidieron que hiciera el
mismo trabajo con un escritor norteamericano. Alcaráz escogió a Walt
Withman, un poeta abiertamente homosexual. Al final de la representación,
todos los actores se daban un beso; sólo hubo una función.
Raymundo Carballido se ocupó
de la otra parte; la lésbica, y en Una ciudad grande plantea una relación
entre Sabina y Fidela. Escribió también Acto Social, en la que se presenta
la convivencia en un departamento de dos jóvenes heterosexuales y un
homosexual.
Después, Sergio Magaña
escribió Como las estrellas y todas las cosas, donde vemos la relación de un
homosexual que se enamora de un lisiado heterosexual que termina
suicidándose.
Es ya en el siglo XX cuando
se funda la revista Ulises, un trabajo del grupo formado por Novo,
Villaurrutia, Owen y Gorostiza, entre otros, junto con Antonieta Rivas
Mercado. La primera temporada (1928) incluyó obras principalmente
extranjeras. Con la aparición del cine, una gran parte del público se pasó
al "nuevo medio", lo cual contribuyó a que el espectador de teatro
fuera un grupo más selecto de personas y obligó a las puestas en escena a
sofisticarse más.