Por Martha Cuevas *
Muchas lesbianas conocen a su
pareja en la escuela, el trabajo, cerca de su casa, a través del internet, en
un grupo, en una discoteca o en el lugar menos inesperado. La forma de
establecer una relación de pareja es diferente para hombres y mujeres, porque
influye la educación de cada persona, basada en el género, la religión, la
familia, la cultura.
Desde el inicio, en una
pareja lésbica hay una gran intensidad afectiva, se tiende más a la
cercanía, a una gran identificación, y a la fusión. La etapa del amor en
una pareja lésbica se intensifica, hay empatía y surge una gran
identificación. En muchos casos puede haber una sobreprotección, que se
asume como parte del interes y la etapa vital en el enamoramiento.
La identificación y la
comunicación en una pareja lésbica pueden ser tan fuertes que muchas sienten
una gran necesidad de estar unidas para toda la vida; incluso, algunas planean
irse a vivir juntas al poco tiempo de conocerse.
Cuando buscamos una pareja,
deseamos encontrar a alguien que nos escuche, que nos ame realmente y con
quien sintamos interés y atracción. Y cuando encontramos a esa persona, las
emociones se intensifican. Es importante establecer una gran comunicación,
igualdad, participación, sin caer en los roles de quién es quién en la
relación. Hay que hablar de las necesidades y saber escuchar.
Conquista todos los días a
tu pareja. No olvides los detalles y atenciones que tenías cuando se recién
se conocieron, hay que alimentar día a día el amor y el interés mutuo. No
hay que perder la autonomía, hay que mantener las actividades que realizaban
cuando no tenían pareja, no dejar de frecuentar a l@s amigos, dedicarse
tiempo para cada un@ de forma individual.
En una relación lesbica no
hay que tratar de imponer el comportamiento de la otra, recuerda que son
personas individuales que comparten un sentimiento, pero cada una tiene
necesidades diferentes y, aunque en una primera etapa de la relación se
disfruta el estar juntas, hay que conservar un espacio para cada una.
Las parejas se transforman
con el paso del tiempo y muchas veces esas necesidades no habladas pueden
hacer sentir que no hay amor o que se está perdiendo el interes, cuando lo
que en realidad sucede es que una de ellas necesita un respiro en la
relación.
Lo importante es hablar,
porque surgen malentendidos, sentimientos de falta de interes y confusión. El
amor que existe puede salvar la relación analizando cada una cómo se siente.
Sin temor a lastimar a tu pareja por lo que sientes, comparte tus inquietudes,
hay que estar al pendiente de sentimientos de indiferencia o de reformar la
pareja, porque esta dinámica puede llevar a la ruptura.
En todas las parejas se dan
procesos. A veces estás cerca o lejos. La luna de miel del principio dura
varios meses o incluso varios años, y puede llegar a cambiar, porque una de
ellas necesita recuperar su autonomía y la otra puede verlo como un abandono.