Por Armando Peña
En un principio, Dios creó
al hombre y a la mujer, vio que estaba bien y redujo el total de las
expresiones del ser humano a una simple e insoportable polaridad: ser hombre o
ser mujer.
Así, los seres humanos
tuvimos que tolerar por el resto de nuestras mortales vidas todos los
beneficios y todos los pesares, todos los derechos y todas las obligaciones
que cada género carga sobre sus hombros.
Sin embargo, conforme el paso
del tiempo y el crecimiento de la población mundial es cada vez más difícil
saber a ciencia cierta qué es aquello que se determina como propio de un
género y qué no lo es. ¿En qué momento algo femenino deja de serlo?
¿Cómo saber qué es lo masculino?
Sabiéndose ignorante de
estas cuestiones, el hombre, que desde los bíblicos tiempos ha buscado
resguardarse en las etiquetas, acuñó la idea de la diversidad sexual.
Además, el ser humano creó
un argot de palabras para explicarse (y para separar) a los integrantes de
dicha diversidad, sin llegar a explicarse el porqué de esas diferencias
sexuales o genéricas que hacen que un travestí sea diferente de una
transgenérica o que un gay sea diferente de un drag.
Sin duda alguna, es difícil
mirarse a uno mismo, es infinitamente complicado e improductivo, ya que
usualmente deja a la larga más preguntas formuladas que respuestas a las
previas.
Hay en esta enorme tierra de
diversidad quienes aún pretenden explicar los porqués y los cómos. Uno de
ellos es el biólogo Alejandro Gamboa, investigador mexicano, docente de la
UAM Iztapalapa y transgénero, que en los últimos años ha desarrollado una
teoría para comprender las características de la identidad genérica en el
ser humano.
Las bases la teoría de
Gamboa son en su mayoría de origen biológico. En el punto más ambicioso de
su teoría se pretende romper con algunos tabúes y falsas concepciones y,
sobre todo, dejar de falsear los conceptos y comenzar a llamar a las cosas
como son.
La identidad sexual del ser
humano no se puede analizar como una entidad general, sino que debe dividirse
en cuatro diferentes aspectos o marcos de referencia: Biológico,
Psicológico, Etológico y Sociológico. Y es de la interacción de estos
cuatro aspectos como el todo resultante es un ser único e individual.
Aspecto
Biológico: corresponde a la constitución biológica de un
organismo y se describe como aquello con lo que un ser humano nace: los
aspectos reproductivos, los hormonales, neuronales y físicos, hasta llegar a
la división primaria que consiste en ser macho o hembra.
Dicha división no sólo
está basada en el proceso de reproducción animal, sino que viene
íntimamente ligado a las diferencias biológicas, desde las elementales
(cuerpo y voz) hasta algunas más sutiles como puede ser la predominancia del
hemisferio izquierdo del cerebro en el hombre y del derecho en la mujer.