Organizaciones lésbico gays
de distintas partes del mundo manifestaron su indignación por la divulgación
de un documento en el que El Vaticano pide a los católicos y no católicos
asumir su "deber moral" para rechazar las uniones de personas del
mismo sexo y las adopciones de niños por parte de parejas homosexuales.
Activistas, intelectuales,
artistas y las comunidades lésbico-gays de diferentes naciones del mundo
exigieron a la Iglesia Católica no inmiscuirse en asuntos que no les
competen, ya que la búsqueda de igualdad jurídica es un asunto de derechos
civiles y jurídicos que nada tienen que ver con la religión, sino con el
carácter laico y democrático de los Estados.
La ofensiva de la autoridad
vaticana se da ante el creciente número de localidades y países de América
y Europa que están aprobando legalmente las uniones homosexuales.
La Asociación de Gays y
Lesbianas del País Vasco advirtió que la postura de El Vaticano ofende los
postulados básicos del mensaje de Jesús de Nazaret y manipula los textos en
los que se legitiman la doctrina y la acción de la Iglesia Católica, con lo
cual se está alineando a la rama fundamentalista del Islam.
Condenó enérgicamente el
intento vaticano por interferir en la labor de los parlamentos y gobiernos
democráticamente elegidos, por lo que hizo un llamado a los países
democráticos a defender de la injerencia vaticana los principios que
sustentan sus sistemas políticos, así como los derechos fundamentales de sus
habitantes para vivir con independencia su orientación sexual.
Además, convocó a luchar
para democratizar la estructura de la Iglesia Católica, introducir en su
doctrina oficial el respeto por los derechos humanos de todas las personas y
erradicar de su seno la homofobia.
En tanto, la comunidad de San
Francisco, albergue de decena de miles de parejas del mismo sexo, manifestó
su indignación por la postura de El Vaticano y calificó a los jerarcas
católicos de hipócritas, porque proclaman la justica cuano fueron ellos
quienes condenaron los matrimonios entre blancos y negros.
Se trata, aseguran, de un
problema que nada tiene que ver con la moral, sino con la igualdad y los
derechos civiles, ya que los homosexuales de todo el mundo carecen de
garantías legales y de propiedad con las que cuentan las parejas
heterosexuales de manera automática. "Vivimos en una democracia, no una
teocracia, así que la religión no puede gobernar", advirtieron.
La homosexualidad es sagrada
porque dios la creó, aseguró el padre Luis Barrios, de la iglesia San Romero
de las Américas en Nueva York, quien consideró la postura vaticana contra
los homosexuales como un arrebato beato que busca la enajenación, la miopía
socio política, la desmotivación y la desmovilización de los pueblos ante
la realidad de la sexualidad humana.