Por Martha Cuevas *
¿A que le tememos? ¿A
sonreír? ¿A hablar? ¿A mirar? ¿A sentir? ¿A que te engañen? ¿A no hacer
lo que quieres? ¿A enamorarte? ¿A la vida? ¿A que te amen? ¿A no amar
tanto como crees? ¿A amar más de lo que te aman? ¿A que cambien las cosas?
¿A no tener pareja? ¿A que no te salgan las cosas como las planeas? ¿A que
pase el tiempo y no hayas hecho lo que quieres?...
Los miedos paralizan las
acciones. Los miedos son una sensación de dolor y de nostalgia a algo que
quizás aún no esta presente y aunque lo estuviera ¿qué te cuesta trabajo?
¿Aceptar las cosas? ¿Que tus sueños no se cumplan?, ¿Que tu vida no es la
que quieres?
Si hay algo que te da miedo,
enfréntalo. No dejes que los miedos te invadan. Analiza lo que quieres hacer.
No te preocupes más de la cuenta. Acción. Haz lo que tengas qué hacer,
enfrenta tus sentimientos. Habla, lucha por lo que quieres, lucha por tus
sueños, por tus proyectos.
Ahora, ¿te quieres comer el
mundo? Está bien, pero no te estreses. Ve tus posibilidades, aumenta tus
recursos, haz planes, llévalos a cabo, habla con quien tengas qué hablar.
Vive, vive cada día al máximo. Disfruta lo que tienes en este momento.
Vive el hoy. El hoy determina
lo que el destino te depara, construye día a día tu camino. No te angusties
pensando en el mañana. Forja día a día, verás que las cosas toman rumbo,
nada es perfecto. A veces las cosas no salen como las esperas o como las
planeas. Aprende, levántate, siempre hay un día nuevo.
Piensa en el mañana, pero
trabajando desde el hoy, porque te angustias pensando en qué vas a hacer
mañana, vive el hoy con pasos firmes, buscando lo que quieres, siempre la
vida nos sorprende con muchas cosas. El tiempo avanza, así que debes avanzar
junto con el tiempo. Construye día a día.
Muchas veces tenemos miedo de
lo que podríamos no ser capaces de hacer, de lo que podrían pensar si lo
intentamos. Dejamos que nuestros temores se apoderen de nuestras esperanzas,
decimos que no cuando queremos decir sí. A veces nos callamos cuando queremos
gritar y gritamos con cuando deberíamos callar.
Recuerda que hay que vivir
cada día al máximo. No hay tiempo para tener miedo. Muchas veces creemos en
el destino, esperamos que las cosas pasen y nos olvidamos de lo más
importante: ¡¡¡creer en nosotras mismas!!!
Nos conformamos en vez de
arriesgarnos, sin pensar que cada día que pasa nunca volverá. O al
contrario, el tiempo que pasa te preocupa porque crees que no has hecho lo
suficiente y quieres hacer más. Adelante, aleja tantas angustias, ve logrando
objetivos, concéntrate en lo que quieres hacer.