Por Alberto Gonze
Con una enorme gama de
cultura y esparcimiento, el Centro Histórico de la ciudad de México es
verdaderamente el corazón de la urbe más poblada del mundo, la cual alberga
una gran cantidad de edificios, museos y calles que han sido testigo mudo de
una historia que día tras día se teje en la diversidad étnica, política,
religiosa y sexual.
En el Zócalo capitalino se
encuentra el Palacio de Gobierno, una construcción que tiene una historia
poco conocida. En la época de la Colonia, se mandó construir este edificio y
los planos de diseño, los cuales tenían que ser enviados a España para su
aprobación.
Al mismo tiempo, Perú
mandó, para su autorización, los diseños para la construcción de una
cárcel. Cuando ambos proyectos fueron autorizados, se reenviaron desde
España a América, pero algo pasó en el trayecto y el plano de la prisión
de Perú terminó en México. De hecho, el aspecto de este edificio es el de
una fortaleza.
A principios del siglo XX,
para los capialinos era habitual pasear por la calle de Madero. "Vamos a
maderear", era la frase que utilizaban en aquellos años, para pasear por
esta calle que, hoy en día, sigue siendo una de las más transitadas y
visitadas de la capital.
En Madero y el Eje Central se
encuentra la Torre Latinoamericana, un edificio simbólico para la ciudad, en
cuyos cimientos hay gatos hidráulicos que balancean la estructura pero evitan
una tragedia durante los temblores. Cuenta con un mirador en su piso 42, desde
donde se puede disfrutar una bella panorámica, si la contaminación lo
permite.
La Ciudad de los Palacios
cuenta, efectivamente, con uno muy particular enfrente de la Torre
Latinoamericana: el Palacio de Bellas Artes, construído bajo las órdenes de
Porfirio Díaz.
El arquitecto Adamo Boari
ordenó que trajeran, de su natal Italia, un gran lote de pesadas losas de
mármol que visten este palacio, escenario en el que se han presentado grandes
artistas como María Callas y que alberga el trabajo pictórico de grandes
muralistas mexicanos como Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros.
La obra de Adamos Boari está
plasmada en el Palacio de Correos, otra joya arquitectónica cuya de nuestra
ciudad. A un costado de Bellas Artes está la famosa Alameda central, un
parque que ha servido de paseo para muchas personas desde hace muchos años,
donde artistas, mimos y merolicos, entretienen y divierten a los paseantes.
Desde el Palacio de Bellas
Artes es posible tomar uno de los recorridos turísticos que se realizan en
unos singulares tranvías, donde se da una explicación completa y detallada
de diversos puntos de gran interés para los turistas, como la la Casa de los
Azulejos o el lugar donde se encuentran los restos de Hernán Cortés.
Además de la Catedral
Metropolitana, el Centro Histórico cuenta con muchas iglesias que bien vale
la pena visitar por su belleza arquitectónica: la Iglesia de San Felipe de
Jesús, un templo con arquitectura etrusca, o la Iglesia de San Francisco,
ambas ubicadas en la calle de Madero.
Existe una gran variedad de
museos con exposiciones permanentes y temporales. Un museo muy curioso es el
del zapato, que se encuentra en la calle de Bolívar y en donde se exhiben
diferentes modelos de varias épocas y otros que pertenecieron a figuras
famosas.
El buen comer también está
presente en los múltiples restaurantes que ofrecen platillos muy variados
para todos los gustos y todos los bolsillos: El Café Tacuba ofrece comida
típica mexicana y en el restaurante El Cardenal se preparan unas enchiladas
potosinas muy ricas. Hay una gran variedad de lugares donde se puede comer muy
bien y a muy buenos precios.