Por Antonio Contreras/Letra
S
Darle de topes al chivo,
bajar por los chescos o al río son eufemismos de una práctica sexual tan
extendida como negada y disfrutada: el guagüis, vocablo mexicano muy conocido
entre la población gay, que sustituye los nombres científicos de felación
(succión del pene) y cunnilingus (beso vaginal), aunque más popular es la
expresión "mamada".
Desde la aparición de la
pandemia del sida ha estado latente el debate de si el VIH se transmite por el
sexo oral, pero hasta hace dos años la preocupación se ha traducido en
investigaciones científicas.
Durante la soltería, la
masturbación y el sexo oral se consideran light en tanto que no
comprometen, no embarazan y no rompen la virginidad. Incluso hay quienes no
los califican como actos propiamente sexuales y minimizan sus riesgos.
Diversas encuestas han
mostrado que la mayoría de las personas sexualmente activas han practicado el
sexo oral (75 por ciento). Otros sondeos revelan que más de la mitad de la
gente cree que el sexo oral no se puede calificar como sexo.
Esto puede deberse a que para
el grueso de las y los adolescentes y jóvenes el guagüis no crea un vínculo
emocional, sobre todo en el sector de hombres que tienen sexo con otros
hombres (HSH), donde el sexo oral es casi una experiencia religiosa (todo
mundo se hinca).
Hace algunos años,
Inglaterra lanzó una fuerte campaña de promoción del sexo oral como método
de prevención de embarazos no deseados y de infecciones de transmisión
sexual (ITS). Los jóvenes ingleses estaban hartos de que les dijeran qué sí
podían hacer y cómo, por lo que comenzaron a tener sexo desprotegido.
Para no estigmatizar el
condón, las autoridades de ese país recomendaron el sexo oral, con la
certeza de que su práctica conlleva pocos riesgos. El propósito era no
desalentar el uso de preservativos en otro tipo de contactos, como la
penetración anal.
Exageración
del riesgo
El año pasado, un estudio
conjunto del Centro Sanitario Sandoval, la Universidad Complutense de Madrid,
el Centro Nacional de Epidemiología y la Secretaría del Plan Nacional sobre
Sida, de España, concluyó que se ha exagerado el riesgo de contraer sida
mediante sexo oral.
La base para tal afirmación
es el estudio de diez años de duración que investigadores españoles
realizaron en 135 parejas heterosexuales serodiscordantes.
De 1990 al 2000, los
investigadores dieron seguimiento a estas parejas, que tuvieron sexo oral sin
protección pero utilizaron condones durante otros tipos de contacto sexual.
Contando tanto felación como cunnilingus, los autores del estudio estimaron
que ocurrieron 19 mil actos de sexo oral y los hombres eyacularon de 34 a 41
por ciento en los actos de felación. Ninguna pareja VIH negativo contrajo el
virus.
Otra investigación, ésta
más polémica, encontró que el riesgo de adquirir el VIH a través del sexo
oral es de 8 por ciento. Se trata del estudio Options Project,
realizado por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de la
Universidad de California, presentado en la Séptima Conferencia Nacional de
Retrovirus e Infecciones Oportunistas, celebrado en 2000.
El objetivo fue averiguar la
extensión de la infección por VIH transmitida por sexo oral entre hombres
que mantienen relaciones sexuales con hombres portadores del VIH dentro de los
12 meses de haber sido infectados. El estudio se centró en relaciones
sexuales orales entre hombres, pero el concepto es válido también con
respecto a sexo oral de mujer a hombre.
Entre las conclusiones del
estudio destaca que la probabilidad de transmisión del VIH desde una persona
infectada hacia otra no infectada varía significativamente dependiendo del
tipo de exposición o contacto involucrado.