POLÍTICA
Y SOCIEDAD
Lapidación
por sodomía en Nigeria
Un tribunal islámico de la
ciudad de Bauchi, al norte de Nigeria, sentenció a la pena de muerte por
lapidación a un joven de 20 años, Jibrin Babaji, a quien encontró culpable
por el delito de sodomía con tres menores de edad.
La pena capital que prescribe
ese código canónico islámico se cumple enterrando hasta el cuello (o las
axilas en el caso de las mujeres) al sentenciado, quien luego es apedreado
hasta morir.
El juez actuante, Jibril
Darazo, ordenó también que los tres menores, cuyos nombres y edades no
fueron divulgados, reciban 50 azotes con una caña por haber participado, por
su propia voluntad, en los actos homosexuales. Los tres confesaron que Babaji
les pagó 50 nairas (39 centavos de dólar) a cada uno para que se prestaran a
sus requerimientos.
Babaji es la sexta persona en
ser condenada a la pena capital según el ordenamiento jurídico religioso de
la sharia, que fue introducido en el norte de Nigeria hace cuatro años, poco
después de que el país retornara a un gobierno democrático, tras décadas
de dictaduras militares.
Además, han sido cumplidas
las sentencias de amputación de manos, dictadas contra dos personas halladas
culpables de robo, mientras que muchas otras han sido azotadas en público por
estar ebrios y otros delitos menores condenados por la ley islámica.
Sin embargo, bajo la presión
de la comunidad internacional, el presidente nigeriano, Olusegun Obasanjo, ha
prometido que nadie habrá de morir ejecutado por dictámen de la sharia, que
ha acentuado drásticamente la división religiosa del país.
Llamado
por la tolerancia
Lideres musulmanes,
cristianos y católicos se unieron por primera vez a fin de publicar una
súplica comun para lograr la tolerancia hacia la comunidad gay, a través de
una carta abierta, escrita con ayuda del arzobispo de Canterbury, Rowan
Williams.
"Afirmamos nuestra ayuda
para los esfuerzos en la lucha contra el fundamentalismo, el proselitismo
agresivo y la homofobia, así como para defender los valores de la tolerancia,
la inclusión y el respeto por las diferencias", establecen los
dirigentes religiosos.
Esta es la primera vez en la
historia de la humanidad que lideres islámicos se manifiestan abiertamente
contra la homofobia.
Muhammad Yusuf, presidente
del consejo de la universidad Imams y uno de los impulsores del comunicado,
dijo que "todas las formas de fundamentalismo, islámico o evangelico,
son repugnantes a los valores de la sociedad".
Otros que tambien firmaron el
documento fueron los rabinos progresivos y algunos obispos liberales, entre
ellos Juan Gladwin, obispo de Guildford; Boutros Salih, obispo del Patriarcado
ortodoxo caldeo; y Richard Kirker del Movimiento Cristiano Gay Lesbico.