Por Kristen Philipkoski
En Estados Unidos cada vez
son más los hombres heterosexuales que se divierten mirando el nuevo éxito
televisivo Queer Eye for the Straight Guy. El resto de los integrantes
de la familia, asombrados, no pueden más que pensar: "¡Guau! Lo que es
el poder de la televisión".
Pero, la televisión
¿realmente tiene el poder de transformar la opinión de la gente? ¿O
solamente refleja actitudes que ya están difundidas en la sociedad?
Un investigador de la
Universidad de Kansas estudió alrededor de 200 estudiantes universitarios de
la zona rural de Kansas, que se encontraban relativamente aislados de sus
comunidades, y observó que los programas de televisión populares lograban
mejorar dramáticamente su actitud hacia los gays y las lesbianas.
Richard Harris, profesor de
la Universidad del Estado de Kansas, entrevistó tres grupos de alrededor de
60 estudiantes cada uno. A los integrantes del primero les pidió que pensaran
en un personaje de televisión que fuera gay o lesbiana y que fuera presentado
desde una óptica positiva.
El 28 por ciento eligió a
Will (de Will & Grace), el 18 por ciento eligió a Ellen DeGeneres
(The Ellen Show), el 9 por ciento eligió a Jack (de Will &
Grace) y el resto eligió otros personajes.
Las actitudes hacia los gays
y las lesbianas de las personas que participaron en el estudio fueron
significativamente más positivas que negativas. Los resultados demuestran la
importancia de la televisión en la generación de tolerancia en las
poblaciones que están alejadas y aisladas del resto de la sociedad.
Sin embargo, hay quienes de
inmediato criticaron este estudio. "Los homosexuales de los medios tienen
cierto efecto, pero más bien estos programas reflejan la apertura que se
está produciendo en la sociedad como consecuencia de la difusión de la
educación superior, el crecimiento del secularismo y el activismo
político", señaló James Hughes, del Trinity College de Hartford.
En tanto, Lee Badgett, del
Instituto de Estudios Estratégicos sobre Gays y Lesbianas, señaló que las
experiencias de vida son mucho más efectivas que los programas de televisión
cuando de modificar opiniones se trata.
Cuando menos, en Estados
Unidos ya se da un debate de esta magnitud en un país con una creciente
visibilidad de la comunidad lésbico gay. En México, apenas podemos
conformarnos con ver personajes secundarios en las telenovelas y algún
programa de temática homosexual en televisión restringida, esperemos que
pronto estemos analizando y debatiendo lo mismo que nuestros vecinos del
norte.