Por Alejandro Díaz
Cabrales/Sentido G
Estos roles se pueden vivir
tal como ocurre en las parejas heterosexuales, pero en la mayoría de los
casos se desarrollan con matices y atenuantes. Además, esta situación no
tiene ninguna relación con el rol sexual de activo-pasivo.
Por eso, es importante que
cada pareja haga una autoevaluación de su relación, a fin de desterrar los
estereotipos heterosexuales y de hacer un balance de tareas y
responsabilidades, así como de garantizar la igualdad de compromisos, que es
la mejor manera de tener una vida sana en pareja, sin riesgos del machismo
homosexual.
Las
personalidades del miedo
Exagerar la masculinidad
(machismo) no es la única forma en que algún hombre puede mantener oculta su
homosexualidad, también a través de una figura que es considerada asexual:
el sacerdote.
Muchos jóvenes eligen el
sacerdocio para conservar una imagen que de otra manera no lograrían
mantener, pero no es el único caso, el soldado, el militar, el alcohólico y
hasta el drogadicto pudieron haber sido empujados a ello por una
auto-represión de su homosexualidad.
Aunque son múltiples los
factores que provocan la adicción al alcohol o a las drogas, muchas de las
aventuras homosexuales de los supuestos heterosexuales se han dado bajo la
influencia de bebidas embriagantes o de sustancias tóxicas.
En definitiva, adoptar
ciertas personalidades que pueden no ser relacionadas con conductas
homosexuales, responde a la necesidad de seguridad personal, que puede tener
ligas con un desarrollo profesional o social, y por lo tanto no son
reprobables. Lo que es necesario condenar son los actos homofóbicos que se
cometen cuando estas personalidades llegan al límite.
Dentro de la sociedad
"machista" en la que vivimos, podemos observar que los campos de
acción del homosexual no están limitados a las estéticas o a los salones de
belleza, sino que, como es bien conocido, en el lugar "más buga" es
muy probable encontrar a un gay tratando de jugar a ser heterosexual.