Por Pedro Baca
I.
RECUENTO DE PREJUICIOS
A sus 32 años, a Moisés no
le avergüenza aceptar su homosexualidad. "Me fascinan los varones y me
veo en el futuro viviendo plenamente al lado de uno". Sin embargo, en la
vida diaria prefiere pasar por buga, pero no por temor a represalias, pues la
familia respeta sus decisiones y en su medio laboral (es museógrafo) hay
bastantes homosexuales.
"Lo que pasa es que el
ambiente está saturado de liosos amanerados que solamente piensan en ligar y
bajarle el novio a quien se deje. Sus únicas ambiciones son presumir ropa
nueva y reventarse en antros. Me enferma que me asocien con ellos",
confiesa.
Al preguntarle si conoce
algún(a) chic@ gay que salga de tan deplorable descripción -además de él,
por supuesto- responde que sí, que sus 4 grandes amigos son tan relajientos y
hombreriegos como emprendedores, tesoneros, disciplinados y dignos de
confianza.
Entonces recuerda que cada
uno de sus cuates -a quienes conoce desde la preparatoria- convive, por lo
menos, con 2 ó 3 personas gays laboriosas, dinámicas y talentosas.
En este punto de la
entrevista, Moisés reconoce que la imagen de "lioso amanerado" con
los que teme ser identificado proviene de series de televisión, y de ideas
que le inculcaron en casa, escuela e iglesia.
El problema es que, a pesar
de saber que la homosexualidad poco tiene que ver con los prejuicios
transmitidos por esas "buenas conciencias", él no ha logrado
eliminarlos de su vida. Le duele pero reconoce que es homofóbico.
II.
LOS PORQUÉ DE LA HOMOFOBIA
En pocas palabras, el
término homofobia indica el miedo u odio exacerbado a l@s homosexuales,
sensaciones que llevan a repudiar, si no es que a que agredir, todo lo
relacionado con ell@s, opina la psicoterapeuta Rina Riesenfeld Robinson.
Para ella, es entendible
encontrar la homofobia en heterosexuales, debido a la ignorancia y los mitos
que tienen respecto a la homosexualidad. Es terrible, subraya, que alguien
condene algo que no conoce; pero resulta más patético que los afectados por
esa actitud (mujeres y hombres homosexuales) la practiquen y la promuevan.
Riesenfeld define como
homofobia internalizada al rechazo y desprecio que sienten l@s homosexuales
hacia otr@s homosexuales. Explica que este "mal" contamina por igual
a hombres y mujeres. En cuanto a la intensidad del repudio, señala que
depende mucho del medio en que la persona fue criada y el medio en que se
desarrolla.
"No estará tan
arraigado en alguien que proviene de una familia progresista, con acceso a
información sobre sexualidad y que ha tenido la oportunidad de comparar
distintos tipos de personas gay; que en alguien educado bajo la moral más
conservadora, escuchando siempre los peores comentarios sobre la
homosexualidad o rodeado únicamente de personas gay frívolas y
desordenadas", establece.
La terapeuta señala que,
aún cuando parece irónico, es muy natural que l@s gays sean homofóbic@s.
Han crecido con una serie de referencias negativas sobre la homosexualidad
(les dicen que se trata de enferm@s mentales y degenerad@s, abusadores de
infantes).
Además, los medios de
comunicación aluden a personas gays con las caracterizaciones más grotescas
y crueles. "Con estas referencias cuando un(a) chavit@ se percata de su
gusto por la gente de su propio sexo, no puede más que experimentar terror y
vergüenza".