SALUD Y
VIH
E-mail,
nueva fuente de estrés
Un estudio nacional de la
mayor organización de psicólogos de Australia confirma de manera científica
lo que muchos cibernautas ya sabemos: el e-mail es hoy la principal forma de
comunicación en el lugar de trabajo, pero se convirtió también en una de
las mayores fuentes de estrés.
La Sociedad Psicológica
Australiana, a la que pertenecen 13 mil psicólogos, consultó a ejecutivos y
ejecutivas de alto nivel, y descubrió que el 69 por ciento lamenta tener que
verse expuesto a una avalancha cotidiana de correos electrónicos y lo
encuentra moderadamente estresante.
Para 2 de cada 100
entrevistados, el nivel de estrés que provoca es considerado peligrosamente
elevado. Según la investigadora Amanda Gordon, quien coordinó el estudio,
estos resultados se aplican a todo aquel que recibe de forma cotidiana un gran
número de mensajes.
El 80 por ciento de los
consultados dijo dedicar más del 20 por ciento de su tiempo a los correos
electrónicos. La gran mayoría comentó que maneja entre 20 y 50 e-mails
relacionados con el trabajo, además del consabido "spam" o correo
basura y de los mensajes personales.
El efecto del estrés es
acumulativo y puede alcanzar niveles peligrosos, según advierten los
especialistas. La facilidad de las comunicaciones electrónicas crea por otro
lado expectativas injustas, como el hecho de esperar que el destinatario
responda con rapidez.
El
té podría combatir el virus del sida
Un componente del té verde
podría detener la adhesión del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) en
las células sanas, que es la manera en que el virus se propaga, descubrieron
científicos japoneses.
Los hallazgos de laboratorio
ofrecerían una novedosa manera de combatir la infección por el virus VIH,
que causa el sida, al evitar que se disemine por todo el cuerpo. Los actuales
tratamientos que se dirigen al VIH combaten la infección después de
diseminada.
Un grupo de científicos de
la Universidad de Tokio, dirigido por Kuzushige Kawai, halló un compuesto
llamado galato de epigalocatequina (EGCG, por sus siglas en inglés), que se
cree que contiene más de los beneficios de salud que se hallan en el té
verde, pues ataca rápidamente las puertas de entrada que el virus del sida
usa para invadir las células.
El VIH prefiere infectar a
las células llamadas linfocitos T CD4 y usa una entrada molecular llamada
receptor CD4 para lograr el acceso. Al unirse primero con la molécula CD4, el
EGCG evita efectivamente que el VIH se adose a la membrana, al menos en
pruebas experimentales en recipientes de laboratorio.
Estudios previos han revelado
que las personas que beben mucho té verde tienen índices más bajos de
cáncer, cardiopatía y artritis reumatoide. Además, en septiembre, el
Departamento de Agricultura de Estados Unidos halló que las personas que
beben té negro vieron que su colesterol disminuyó entre un siete y un 11 por
ciento. (NotieSe)