La iglesia católica
rechaza tajantemente la propuesta...
Soy muy respetuosa de la religión, porque pienso que es un derecho del
ser humano el estar en la búsqueda de lo absoluto y tener parámetros
morales. Por desgracia, la Iglesia Católica ha quedado rezagada
ideológicamente. El pleito de la iglesia con el control de la natalidad es
absolutamente retrógrado. Creo que la iglesia tiene derecho de expresarse con
libertad pero no de infringir los derechos de las personas que no estén
dentro de sus cauces. Me parece que hay un límite y que la iglesia no tiene
ningún derecho de juzgar o de condenar a una persona por su preferencia
sexual y menos negarle el derecho de ejercer su sexualidad de manera libre. De
lo que estamos hablando aquí es del derecho que el ser humano tiene sobre su
propio cuerpo. En esa libertad también está la salud social, no hay nada
peor que una sociedad reprimida en cualquier sentido.
¿Cuál es su postura ante
el uso del condón?
De total apertura. Siempre que estoy con jóvenes mi mensaje es:
"condones, condones, condones, cuídense, disfruten su sexualidad que es
de lo más maravilloso que nos ha dado la vida", porque también hay la
tendencia de decir que la única forma de evitar el embarazo o contagiarse de
sida es la abstinencia sexual y eso es como pelearse con una parte muy
importante del ser humano. La sexualidad va implícita en la vida misma. Al
ejercerla, nos demostramos cuan creativos somos, pero además están los
sentimientos, el placer estético y las cosas más importantes que la vida nos
da. El ejercicio de la sexualidad es la expresión más íntima del ser
humano, por eso creo que no es justo asustar a la gente con culpas o con mala
información y negarle esa maravillosa posibilidad de amar al ser que esté
dentro de su esquema.
¿Qué piensa Diana Bracho
de la vejez?
Las mujeres que estamos en los cincuentas tenemos historias hermosas que
contar. Tenemos muchas cosas dentro: vitalidad, energía, experiencia; somos
poseedoras de una sexualidad, tenemos ilusiones, podemos ser abuelas; pero al
mismo tiempo somos mujeres completas que merecemos darnos esas cosas que la
vida tiene: el amor en pareja, de los hijos, nietos, y también seguir
construyéndonos en aspectos como el profesional o procurarnos una vida
saludable a través del ejercicio. A eso aspiro en mi vejez más que irme a
estirar la cara.