Por Antonio Medina
Luego de permanecer por más
de tres décadas en los escenarios teatrales, en la pantalla grande (antes y
después del llamado nuevo cine mexicano) y de encarnar a una gran
diversidad de mujeres en más de 15 telenovelas, la actriz Diana Bracho
considera que en su labor como artista no pretende educar a la sociedad.
No obstante, explica que a
través del trabajo histriónico uno puede aportar un granito de arena para
que las personas reflexionen sobre temas tabú y que eliminen, en la manera de
lo posible, aquellos prejuicios que nos son heredados culturalmente, como el
rechazo a los homosexuales, que es fomentado por el prejuicio y la ignorancia.
Actriz en películas como El
castillo de la pureza, El apando, Entre Villa y una mujer desnuda y,
recientemente, en Y tu mamá también, Diana Bracho abrió las puertas
de su casa de Coyoacán para compartir sus impresiones con l@s lectores de Homópolis.
¿El trabajo artístico
debe tener siempre un mensaje social?
Esa es una pregunta que nos hacemos muchas da las personas que nos
dedicamos a cualquier labor encaminada al arte, pero creo que mi trabajo es de
recreación de la realidad, y lo que más me interesa es la imaginación, el
juego creativo y lo que uno hace con esa realidad que está en un pedazo de
papel.
¿Escoges los personajes
que te ofrecen?
Tengo parámetros muy claros de lo que hago y de lo que no quiero hacer.
Para empezar, no hago nada que yo sienta que me falte al respeto a mí misma,
porque de esa manera yo siento que respeto al público. No haría un trabajo
donde se faltara al respeto a una minoría sexual, racial o de género. Por
ejemplo, he hecho papeles de mujeres abnegadas, pero siempre he procurado que
esos personajes tengan una redención, una esperanza, un camino, nunca
burlándome de la mujer abnegada o del dolor de una mujer que sufre.
Interpretaste a una mujer
lesbiana en la telenovela Cadenas de Amargura ¿Cuál fue tu experiencia con
ese personaje?
Sí, fue la tía Evangelina. Cuando me lo propuso el director, lo primero
que me dijo fue: ¿Harías un personaje homosexual en una telenovela? Mi
respuesta fue: ¡por supuesto! A mí como actriz me interesa la experiencia
humana y no hago juicios morales en mis personajes. Como actriz, tengo que
amar a mis personajes, así representen cierto tipo de maldad o que estén
fuera de los cánones. Para mí, la responsabilidad está con el personaje
mismo y representarlo con veracidad.
¿Los medios de
comunicación pueden reivindicar a los sectores estigmatizados a través de
trabajos serios y propositivos?
Yo soy muy realista y nada pretenciosa en ese sentido, no creo que pueda
cambiar al mundo desde un escenario. Creo que en lo que puedo incidir es en el
pequeño mundo que me rodea creando cierta conciencia, pero sin ninguna
pretención, porque hay atavismos muy difíciles de modificar. Aunque sí creo
que a través del trabajo histriónico uno puede aportar un granito de arena
para que las personas reflexionen sobre temas tabú y que eliminen aquellos
prejuicios que nos son heredados culturalmente, como el rechazo a los
homosexuales, que es fomentado por el prejuicio y la ignorancia.
¿Por qué apoyas la
propuesta de Ley de Sociedades de Convivencia?
A mí siempre me ha parecido injusto que hombres y mujeres que tienen su
pareja, que se aman y tienen una relación en la que comparten un proyecto
conjunto, no gocen de los mismos derechos que los heterosexuales simplemente
por sus preferencias sexuales. ¡Qué absurdo! Entonces cuando se habló de
promover esta ley en nuestro país me pareció algo fantástico. Es lo justo
en cualquier sociedad, igual que luchamos por los derechos de los indígenas,
de las mujeres, hay que luchar por los derechos a la preferencia sexual.