SALUD Y
VIH (2)
EL POPPER,
PARTE DE LA SUBCULTURA GAY (2)
Y es que esta droga fue
asociada publicitariamente con la masculinidad y la potencia sexual. Incluso
llegó a editarse un comic en la Unión Americana, cuyo protagonista gay se
llamaba Popper.
Pocos, dentro de la comunidad
gay americana, señalaron los efectos no deseados del nuevo nirvana: daño
local de las membranas nasales, anemia, estados de coma, daños cardíacos y
pulmonares, daño cerebral, vasoconstricción arterial, colapso
cardiovascular, atrofia del timo (órgano vital en la inmunidad) y
disminución crónica de linfocitos T, ambos asociados con anomalías
inmunitarias.
A principios de los 80, con
los primeros reportes oficiales acerca del sida, algunos investigadores
empezaron a asociar el uso del popper con la supresión del sistema inmune,
que podría tener relación con la alta incidencia del sarcoma de Kaposi entre
homosexuales varones y con la neumonía por neumocistis.
Con el avance de la epidemia
del VIH, el popper fue retirado de la venta, pero jamás se hizo una campaña
seria explicando sus efectos adversos; por lo que su consumo, si bien ilegal,
prosperó una vez pasado el pánico inicial de la epidemia y, aún más,
cuando empezaron a aparecer tratamientos efectivos contra el VIH/sida.
Hoy en día, el laboratorio
original del popper, Burroughs Wellcome, es nuevamente famoso, pero ahora por
haber desarrollado el AZT.