SALUD Y
VIH
EL POPPER,
PARTE DE LA SUBCULTURA GAY
Por Ricardo Duranti/Sentido
G
Cuando se habla de drogas
adictivas, pocos, fuera de la comunidad gay, hablan del popper o siquiera
saben qué es. Sin embargo, tiene una historia larga como sustancia de abuso,
que no es vista como tal debido a la enorme permisividad que existe entre los
gays.
Los poppers se presentan en
botellitas que contienen una mezcla líquida de nitritos volátiles que,
cuando son inhalados justo antes del orgasmo, parecen prolongar su sensación.
Además, producen un estado
de euforia pasajera y facilitan la penetración anal por la relajación de los
músculos que provoca en la zona y porque disminuyen la sensación de dolor.
En un principio solo podían
obtenerse por prescripción médica, como amyl nitratos, ya que se utilizaban
en personas con ciertos problemas cardíacos; pero fueron desplazados a
principios de los 70 por las tabletas de nitroglicerina que no tenían los
efectos adversos del formato inhalatorio.
Por aquellos años, el
Ejército de Estados Unidos andaba en la búsqueda de nuevas drogas con las
cuales entretener y anestesiar a sus tropas en Vietnam, por lo que estaba muy
interesado en los nitritos inhalatorios que se sumaron a la marihuana, opio,
heroína y anfetaminas que los soldados ya consumían.
Así, entre mediados de los
60 y hasta el final de la guerra, las drogas circulaban entre los Estados
Unidos y las zonas de combate. Cuando los soldados volvieron a casa, entre sus
adicciones varias trajeron el gusto por los nitritos.
Eran legales, baratos y
fáciles de llevar, y se vendían sin prescripción médica, hasta que
empezaron a llegar los informes de graves quemaduras en la piel cuando se
derramaban, estados de inconciencia, problemas respiratorios y anormalidades
en la sangre, los cuales hicieron que la venta de los poppers fuera
restringida.
Clifford Hassing, un
estudiante de medicina gay, alteró un poco la estructura química de los
poppers patentándolo como butyl nitritos. Algunas empresas se apropiaron del
negocio y realizaron nuevos cambios obteniendo el isobutyl nitrito, que es
menos puro y más tóxico, pero mucho más efectivo que el original.
La Food and Drugs
Administration, organismo estadounidense que aprueba la venta de alimentos y
drogas, no aclaró nada al respecto y la distribución de los poppers fue
permitida, pues circulaban etiquetados como desodorantes de ambientes y eran
distribuidos sólo en los espacios gay.
El popper pasó a ser parte
de la subcultura gay durante los años 70 y principios de los 80, lo que dio
pie a un multimillonario negocio que produjo, en un solo año, más de 50
millones de dólares.