Por Víctor Galván
Hay quienes tienen relaciones
sexuales dos o tres veces por semana con una pareja estable o con parejas
ocasionales sin mayor problema; hay quienes se masturban y eyaculan una o
varias ocasiones en un día sin ningún problema. La mayor parte de ellas son
personas que viven plenamente su sexualidad, de manera natural y sin
sentimientos de culpa.
Sin embargo, también existen
personas que tienen severos problemas para controlar sus impulsos sexuales, ya
que cualquier acto sexual (penetración, roce de genitales, tocamientos
imprudenciales o las simples fantasías) les provoca culpa, ansiedad o miedo
en determinadas circunstancias. Estas personas podrían estar padeciendo un
problema de adicción al sexo.
A diferencia de otros
individuos que utilizan el sexo para satisfacer sus necesidades físicas o
afectivas, los sexoadictos lo usan como un mecanismo para evadir la vida
diaria, sus agobios y sus insatisfacciones. Los sexoadictos son identificados
fácilmente debido a la manera obsesiva compulsiva con la que buscan el sexo o
con la que tienen sexo.
"Los adictos al sexo no
somos los únicos que tratamos de escapar de los problemas a través de
aventuras románticas o sexuales. La diferencia radica en que nosotros hemos
perdido el control, no sabemos cómo parar y la vida se nos va entre un
acostón y otro, en una serie de relaciones destructivas", afirma Ricardo
M, uno de los fundadores de Adictos al Amor y al Sexo Anónimos (AASA).
Muchas veces, los adictos al
sexo han perdido la habilidad para manejar sus pensamientos, por lo que no
pueden dejar de pensar en sexo, es una obsesión que los domina y no les
permite realizar otra actividad.
Masturbarse y eyacular es un
gran goce para los seres humanos, pero para los sexoadictos representa un
desgaste físico, un cansancio mental. Tener sexo con alguien diferente a la
pareja es un gran conflicto para quienes ven la fidelidad como algo sagrado;
sin embargo, los sexoadictos no lo pueden evitar y lo hacen.
Lo que para algunos significa
satisfacción, disfrute sensual, éxtasis, placer; para los sexoadictos es un
conflicto, algo que los incapacita para tener relaciones afectivas saludables
y comprometidas con sus semejantes.
Muchos de ellos se imaginan
teniendo relaciones sexuales con artistas, el vecino de enfrente, alguna
compañera o secretaria del trabajo, cierto albañil o un educado ejecutivo,
pero al no ver concretado ese sueño, se sienten frustrados y consecuentemente
viene la depresión.
AASA es una fraternidad que
se basa en el programa de los 12 pasos y las 12 Tradiciones de Alcohólicos
Anónimos. Es una asociación no lucrativa, de ayuda mutua que se sostiene con
las contribuciones voluntarias de sus miembros y está abierta a personas de
cualquier edad, sexo u orientación sexual.
Entre los miembros se
encuentran tanto personas que experimentan una necesidad compulsiva de buscar
sexo o amor romántico, como aquellos con un apego desesperado a una sola
persona.
Todos los miembros tienen un
patrón obsesivo compulsivo (sea sexual, emocional o de ambas cosas a la vez),
a través del cual las actividades y las relaciones se vuelven cada vez más
destructivas, difíciles y afectan a todos los aspectos de su vida: trabajo,
familia y el concepto de amor propio.