Por José Luis Contreras
Muciño
La piel es el órgano más
extenso y el más visible del cuerpo humano, por lo cual es el principal
indicio de la edad de un individuo, de su estado de salud y de su bienestar
mental. Además, la piel nos envuelve, nos protege, nos delimita, nos
contiene, es nuestro estuche protector; así que debemos brindarle cuidado y
respeto.
Representa el 6 por ciento
del total del peso corporal y sirve de intermediario entre el medio externo y
el interno. Su espesor es variable, la zona más delgada es la de los
párpados y la más gruesa es la de los talones, manos y pies.
Por todo ello es muy
importante brindarle el cuidado necesario para mantenerla, protegerla y que
pueda recuperar su equilibrio orgánico, lo que podemos lograr con productos
cosméticos adecuados y especialmente formulados para pieles mexicanas, con
ingredientes activos de primera calidad y que han demostrado científicamente
sus beneficios sobre la piel.
El clima, la humedad, los
rayos ultravioleta, el tabaco, el alcohol y el estrés son factores que
deterioran el aspecto y la fisiología de la piel.
En las últimas décadas, la
práctica de tomar sol se ha difundido tanto que la incidencia del
fotoenvejecimiento (envejecimiento prematuro), ha aumentado drásticamente, ya
que se ha comprobado que las radiaciones ultravioletas del sol aceleran la
formación de arrugas.
Además, se sabe que el
envejecimiento se debe también a la combinación del uso y desgaste
orgánico, a las mutaciones cromosómicas, a la rigidez progresiva de la
colágena y al acúmulo de los radicales libres.
Los primeros signos de
envejecimiento ya son pronunciados alrededor de los veinte años. De ahí, los
cambios en la piel son evidentes en el resultado de la vida de una persona.
Para un adulto joven, la
deshidratación de la piel, un cutis mate y la llegada de las primeras arrugas
son los rasgos más característicos.
Las arrugas, la piel gruesa y
la hiperpigmentación en formas de manchas, son provocadas fundamentalmente
por prolongadas exposiciones al sol y la falta de empleo de un dermocosmético
adecuado.
Una piel joven y sana es
típicamente suave y delicada, firme y elástica, así como limpia, clara y
fresca. Este objetivo sólo lo alcanzaremos con un cuidado adecuado en nuestra
higiene, con la utilización de los productos dercosméticos adecuados y
necesarios para cada tipo de piel, una buena alimentación y, en general, con
un estado de ánimo entusiasta.
Vixio
Tel. 5264-3686
vixio2004@yahoo.com.mx
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Clasificación
cosmetológica de la piel |
- Piel Eudérmica: secreciones
normales.
- Piel Alípica: disminución o
falta de secreción sebácea.
- Piel Deshidratada: disminución o
falta de agua.
- Piel Grasa o Seborreica: exceso de
secreción sebácea.
- Piel Hidratada: contenido ideal de
agua.
- Piel Involutiva o Senil:
secreciones disminuidas y atrofias dérmicas (arrugas)
- Piel Sensible: se irrita, se
escama, se enrojece.
- Piel Mixta: combinación de uno o
más tipos de piel
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