POLÍTICA
Y SOCIEDAD
EL RESPETO
AL AMOR AJENO ES LA PAZ
Arturo Vázquez Barrón *
La iniciativa de ley de
Sociedad de Convivencia, desde el 26 de abril de 2001, cuando fue presentada
al pleno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), ha sorteado
las más implacables pruebas legislativas.
El análisis, el estudio, la
reflexión y la negociación, tanto en el interior de la ALDF como con
diversos sectores de la sociedad (diputados, magistrados, científicos,
académicos, ONG's y organismos de derechos humanos) fueron una constante en
el camino que condujo a su dictaminación.
El 20 de marzo de 2002, la
iniciativa fue dictaminada por primera vez. Durante la II Legislatura, fue
dictaminada en dos ocasiones más. No obstante, el 30 de abril de 2003, para
evitar cualquier riesgo de aprobación de la ley, legisladores del PAN, del
PRI y del PRD rompieron el quórum.
El rechazo por esta maniobra
fuer tan grande que el PRD y el PRI reconocieron que había sido un error y se
comprometieron a sacar la ley en el primer periodo de sesiones de la actual
legislatura. Pero a pesar de contar con una fracción mayoritaria en la
Asamblea, el PRD, salvo honrosas excepciones, ha faltado a su palabra.
De todo esto hay que pedirle
cuentas a la fracción parlamentaria del PRD, que ha hecho a un lado los
documentos básicos de su partido y los compromisos asumidos públicamente.
La factura es para todos
aquellos legisladores, con René Bejarano a la cabeza, que no han logrado
cumplir su principal función y que han doblado las manos ante un jefe de
gobierno autoritario, incapaz de dar muestras de que puede llegar a ser un
verdadero estadista, respetuoso de la división de poderes.
Exigimos a Andrés Manuel
López Obrador que saque las manos de la Asamblea. Y a la fracción el PRD, le
exigimos que no se someta, que cumpla con el mandato que le dimos nosotros,
los votantes, no el jefe de gobierno.
Con el insostenible argumento
de que se trata de un asunto polémico, López Obrador propuso realizar una
consulta pública sobre la ley, que no fue más que una cómoda puerta de
escape. El jefe de gobierno no nos ha respondido y su silencio es oprobioso.
México está llegando tarde
a esta discusión respecto de muchas otras democracias del mundo. La ley de
Sociedad de Convivencia y otras leyes similares, vigentes en otros países,
son uno de los elementos básicos que han permitido el paso de las sociedades
hacia la modernidad.
En los debates generados por
esta iniciativa, también se han asomado quienes se resisten al cambio y al
diálogo, y que continúan haciendo de la intolerancia, la ignorancia y el
amarillismo sus únicas armas. Estas fuerzas han impulsado, además, una
campaña de desinformación que pretende asociar la iniciativa de ley con
objetivos oscuros.