Por Martha Cuevas *
Para hablar de diversidad,
tenemos que contemplar toda la gama de formas de ser, de pensar, de actuar, de
existir. Somos diversas, no hay una forma de ser absoluta y eso enriquece a la
humanidad.
En la medida en la que
promovamos el respeto a la diferencia y trabajemos por mejores condiciones de
igualdad para todas y todos, estaremos siendo congruentes de verdad con esta
apertura al respeto y al trabajo encaminado hacia los derechos humanos.
Si hay disidencia dentro de
los grupos lésbicos, no podemos dejar de mencionar que no pensamos igual y
que hay diferentes formas de expresión y de necesidades.
Muchos grupos lésbicos
coincidimos en que hemos avanzado, pero hace falta mucho por hacer, no nos
victimizamos, sino damos la cara con propuestas reales, trabajando y
entendiendo a toda la diversidad.
Nadie es dueñ@ de la gente
ni del movimiento LGBT. Tenemos la capacidad de decidir, de hacer un
análisis, de cuestionar, de proponer y de participar.
La diferencia es parte de la
identidad. Con base en puntos comúnes, las identidades se construyen en un
sentido de pertenencia, de identificación, cada grupo lésbico se ha definido
de una u otra forma, asi tenemos a quienes se definen lesbianas, feministas,
autonomas, radicales, jóvenes, madres, artistas y un largo etcétera.
Somos parte de un movimiento
que lucha por la reivindicación de los derechos de las lesbianas,
homosexuales, bisexuales y transgéneros y transexuales.
La comunidad lésbica no es
un coto de poder para nadie. Somos parte de un movimiento social que está por
encima de intereses partidistas o de particulares que pretenden obtener
beneficios propios hablando a nombre de las lesbianas.
Los grupos lésbicos siempre deben aclarar para una convocatoria o evento que
son ellas quienes están convocando y es importante cuidar el discurso, porque
no siempre es algo que compartimos las lesbianas.
Y es que puede haber
argumentos verdaderamente contrarios a una propuesta encaminada al respeto, no
a la rebeldía o a un discurso con el cual no coincidimos el bloque de grupos
lésbicos que tenemos un trabajo real a favor de las lesbianas.
Muchos grupos coincidimos en
que nuestro compromiso es con la igualdad de derechos y en esta lucha no
estamos solas, la compartimos con defensores de derechos humanos y civiles de
todas las orientaciones sexuales.
Nunca hemos reclamado
derechos especiales ni privilegios, ya que el movimiento LGBT no busca
establecer prerrogativas excluyentes ni separatismos ni cualquier tipo de
fuero especial.
Reclamamos derechos iguales,
protección equitativa, lucha contra la impunidad, porque buscamos el
ejercicio pleno de la ciudadanía y la igualdad de oportunidades para quienes
han carecido de éstas.
Las mujeres lesbianas tenemos
reclamos específicos ante la violencia sexual, familiar y social, el acoso
sexual, la discriminación, la maternidad impuesta, los despidos
injustificados, la expulsión de nuestros hogares y la negación de nuestra
sexualidad por parte de quienes no entienden que la nuestra es una opción
válida de vida.
Ante ello, reivindicamos el
ejercicio libre, pleno y responsable de nuestra sexualidad, la maternidad
elegida y el respeto a nuestra existencia en los diferentes ámbitos en los
que nos desarrollamos y participamos en la sociedad.