Por Alejandra Zúñiga
Si encontramos en la calle a
una persona con atuendo femenino y nos percatamos que bajo esa imagen hay
características físicas masculinas (rostro de rasgos duros, brazos o piernas
musculosas, talla muy grande para la mujer promedio en México), de inmediato
surgen muchas preguntas.
¿Estamos ante un hombre o
una mujer?, ¿es acaso un hombre disfrazado de mujer?, ¿travesti?,
¿transexual?, ¿transgénero?, ¿cómo podemos saber si se trata sólo de un
disfraz ocasional o de la presentación cotidiana de la persona?
Tod@s podemos ponernos una
bata de médic@ en alguna ocasión, pero eso no nos hace médicos o médicas
automáticamente. Además, no siempre un médico o médica viste bata.
Con esta misma analogía,
cualquier persona con un cuerpo masculino puede vestirse con ropa femenina,
pero algunas son mujeres y otros sólo son hombres con un disfraz femenino.
Entonces ¿hay mujeres con
cuerpos masculinos?, ¿acaso no todas las mujeres tienen cuerpos femeninos? En
el caso de las mujeres transexuales, estamos hablando de mujeres que nacieron
con un cuerpo masculino y que tratarán por todos los medios de modificarlo
para darle una apariencia femenina, capaz de adecuarse a su ser de mujer.
Si bien muchas de estas
mujeres han vivido gran parte de su vida como hombres, eso no las hace
automáticamente hombres; así como ponernos una bata de médico no nos hace
ser médic@s, a menos que ya lo seamos.
¿Acaso son los órganos
sexuales los que nos definen como hombres o mujeres…? La respuesta es: ¡NO!
Nacer con un pene o una vulva entre las piernas nos hace ser machos o hembras,
respectivamente, pero pasaremos por un largo proceso de aprendizaje para
llegar a ser hombres y mujeres.
En otras palabras: nacemos
con un sexo, es decir, como machos o hembras; y después aprendemos un género
(a ser hombres y mujeres) Por lo tanto, es perfectamente posible que haya
mujeres con penes y hombres con vulvas, como de hecho los hay (hablo
nuevamente de las personas transexuales)
Pero entonces ¿no sería
más fácil que una persona transexual aprenda y cambie su género a que
cambie su cuerpo? La respuesta es: ¡NO! La práctica ha demostrado que es
más sencillo y más práctico cambiar un cuerpo que una identidad, en el caso
de las personas transexuales.
¿Y los
travestis?
Ahora bien, podemos suponer
que esa persona con la que nos hemos topado en la calle es una mujer
transexual, pero podría tratarse de una persona que sólo viste así porque
le gusta, sin que desee ser mujer o quiera cambiar sus órganos sexuales.
En ese caso, podría tratarse
de un travesti, un hombre que está a gusto con su ser hombre y con su cuerpo
de hombre; y que ocasional o periódicamente gusta y/o necesita expresar esta
parte de su persona; pero luego de un rato de manifestarse en esa imagen
femenina vuelve con gusto a su rol cotidiano como varón.
Un problema con la palabra
travesti es que resulta poco precisa, ya que no describe las razones por las
que un hombre adopta la imagen femenina. Como el significado de
"travesti" equivale a "disfraz" (en este caso un disfraz
femenino), podría aplicarse a cualquier persona que utiliza un disfraz del
otro género, como un actor o alguien que se disfraza para carnaval.
Diría entonces que hay
diferencias entre "ser travesti" y "estar travestid@".
Esta última expresión es aplicable para quien lo hace por motivos
profesionales o muy rara vez; mientras que la expresión "ser
travesti" es para quien necesita mantener constante esa práctica.