Por Martha Cuevas *
La violencia se da en todos
los niveles sociales y culturales, así como en todas las orientaciones
sexuales. Aún así, existe una enorme necesidad de espacios de ayuda y
orientación para las lesbianas que viven una relación basada en la
violencia.
Todas las personas tenemos la
capacidad de decir no a la violencia, de dejar de contribuir a generar más
agresión con las personas y de construir formas diferentes de relacionarnos,
basadas en la comunicación y el respeto.
Como lesbianas, suponemos que
existe igualdad, equidad y que no nos haremos daño entre nosotras. Sin
embargo, la violencia empieza a presentarse en diversos ciclos.
Por ejemplo, en una relación
de pareja se pueden presentar constantes discusiones, celos, engaños,
infidelidades, agresiones verbales y físicas. Estas situaciones irán
generando una dinámica cíclica e interminable en la pareja, porque tras las
reconciliaciones se va perdiendo el respeto y se vuelve a permitir la
humillación y la agresión.
Tienes el derecho a vivir una
vida sin violencia. No tengas miedo de compartir lo que te pasa, el decirlo es
un gran paso, en vez de ocultar la realidad. Para salir de una relación
violenta basta con quererte, buscar apoyo con especialistas y no tener miedo
para denunciar a la persona que te agrede.
Hay que vencer el miedo y
dejar de invisibilizar la violencia entre lesbianas. En la medida en la que
hables de lo que te pasa y busques ayuda, estarás dando un paso importante
para vivir una vida más sana. No olvides que nadie tiene derecho a agredirte
verbal o físicamente.
Si tú eres quien todo el
tiempo se enoja con la pareja y tratas de controlar todas sus actitudes, si te
enojas con la gente con la que sale o has llegado a agredirle físicamente,
tienes que aprender a relacionarte de una forma diferente.
Debes reconocer que tienes un
problema y que debes buscar ayuda, no es sano que te la pases enojándote todo
el tiempo y que le pierdas el respeto a tu pareja, a otras personas y a ti
misma.
La revista estadounidense Advocate
realizó una encuesta entre la comunidad lésbica-gay de ese país, respecto a
la violencia intrafamiliar entre lesbianas y homosexuales.
Las cifras fueron
categóricas: 67.8 por ciento respondió que no había sido objeto de
violencia intrafamiliar y 32.2 por ciento dijo que sí había sufrido alguna
vez agresión física o verbal por parte de su pareja. A pesar de estos
resultados, muchas parejas no reconocen que viven una relación de violencia
por temor al rechazo.
Si estás en una relacion de
pareja, no sólo hay que culpar a quien te agrede, debes analizar por qué
permites este tipo de situaciones y no detienes la violencia a tiempo.
No permitas que alguien te
ridiculice, te humille, te impida ver a tus amig@s o te amenace. Tampoco dejes
que controle con quién hablas, a dónde vas ni qué haces.
Para Jill Falk, investigadora
de Mujeres Trabajadoras Unidas A.C. en México y coordinadora de un proyecto
para apoyar a las lesbianas con problemas intradomésticos, señala que la
violencia doméstica es cualquier comportamiento que adopta una mujer para
controlarte.