POLITICA Y
SOCIEDAD
CIERRA
FILAS LA ULTRADERECHA
Por Enrique Gómez
El movimiento internacional
de ultraderecha se encuentra profundamente alarmado por el fortalecimiento de
la comunidad homosexual mundial, el avance en la legislación de los
matrimonios gay en distintos países, el desvanecimiento del esquema
tradicional de la familia y el surgimiento de nuevos esquemas de familias
alternativas.
Por eso, grupos
ultraconservadores de religiosos, gobernantes, políticos funcionarios
públicos y de organizaciones de derecha en todo el mundo empiezan a cerrar
filas para conformar un bloque contra la apertura sexual y la lucha por las
libertades individuales y los derechos humanos.
A unas horas de que la
Comisión de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)
votara un proyecto brasileño para que la orientación sexual sea considerada
un derecho humano inalienable, Brasil decidió retirar su propuesta ante las
presiones de los países conservadores, encabezados por El Vaticano, naciones
islámicas y Estados Unidos.
El gobierno de Brasil retiró
la propuesta con el argumento de que se trata de un repliegue estratégico
ante la eventualidad de no contar con la mayoria de votos que se necesitan
para la aprobacion de la resolucion.
Sin embargo, el proyecto fue
apoyado por todos los países de la Unión Europea y Canadá, desde que Brasil
la presentó en enero del 2003 ante la ONU. México apoya y sigue apoyando la
medida, según Patricia Olamendi, responsable del gobierno mexicano en temas
globales.
Pero la ultraderecha mundial
no sólo está cerrando filas en la ONU, también se reunió a finales de
marzo en la ciudad de México, durante el Tercer Congreso Mundial de la
Familia, cuyos participantes pidieron al secretario general de la ONU, Kofi
Annan, que se pronuncie contra los matrimonios homosexuales, por considerar
que atentan contra la naturaleza humana.
Quieren
imponer sus ideas
Con un rotundo rechazo a los
matrimonios homosexuales, a la planificación familiar, al aborto y al uso de
métodos anticonceptivos, por considerar que erosionan la institución del
matrimonio, concluyó el III Congreso Mundial de la Familia, realizado en la
ciudad de México y al que asistieron también funcionarios del gobierno
mexicano.
Financiado por empresas
ultraconservadoras nacionales e internacionales, el evento contó con la
participación de 2 mil 500 representantes de diversos grupos civiles y
religiosos (católicos, judíos, musulmanes y cristianos) de todo el mundo,
quienes llamaron a a conformar la Alianza Mundial Familiar, a fin de proteger
la "familia natural" (padre, madre e hijos).
No obstante, organizaciones
civiles promotoras de derechos sexuales y reproductivos en México se
manifestaron en contra del Congreso por considerar que promueve la
discriminación, violenta las garantías constitucionales de los mexicanos y
afecta la laicidad y soberanía del Estado mexicano, pues pretenden influir en
las políticas públicas de nuestra población.
La primera edición del
Congreso Mundial de la Familia se desarrolló en la ciudad de Praga en 1997 y
la segunda en Ginebra en 1999.