¿Esa postura de vida se
basa en algún ejercicio mental?
Sí, estudio metafísica de manera seria y profunda desde hace muchos
años. Así aprendí que la vida se construye con las ideas que tienes acerca
de ella. Uno genera cada momento de vida. Lo que uno cree que es material
nunca lo ha sido, más bien es mental. La mía es una posición de vida más
que de trabajo, aunque claro que la aplico también para el trabajo.
¿Cuál es el perfil de
tus contratantes?
Es muy heterogéneo. La mitad de mis contratantes son menores que yo y la
mitad mayores. El 40 por ciento de ellos son hombres casados y el 60 por
ciento son hombres abiertamente gay, aunque muchos de estos últimos tienen
pareja, pero se dan sus escapadas. El poder adquisitivo de mis contratantes
también es heterogéneo. Tengo fans que rompen el cochinito para poder verme
e incluso luego me hacen regalos caros sin que yo se los pida.
¿Cuál es el precio de tu
servicio y qué incluye?
Muchos colegas me cuestionan que soy muy caro, porque cobro hasta 2 mil
pesos por servicio. Siempre hay gente que los paga. En el servicio todo es
válido, desde un masaje hasta una relación sexual súper completa. Mi
servicio tiene una duración de una hora y media a dos horas, pero si el
momento es muy agradable y el contratante se siente bien, me puedo hasta tomar
una copa. No soy de los de reloj en mano, a mí me gusta ser flexible. Claro
que si no me siento a gusto, me retiro una vez terminado el servicio. Además,
nunca pido el dinero por adelantado, sino hasta terminar.
¿Hay clientes que se
encariñan contigo?
Sí , algunos hasta se enamoran. Tengo muchos enamorados: casados, gays
aceptados, más jóvenes, más grandes, de todo. Hay unas cuatro personas que
quisieran que fuera su pareja, con ellos la paso muy bien y soy muy accesible.
Les da gusto pagarme porque lo hacen como ayuda, como apoyo, no como pago.
¿Y tú, te has enamorado
de algún contratante?
Sí, pero lo tengo que manejar, tengo que poner barreras, tengo que pensar
que si aceptara entregarme en sus brazos no podría seguir siendo el Viktor al
que estoy acostumbrado. Hubo dos casos de desbordamiento muy desagradables, de
esos que me siguen a mi casa, apedrean mi coche y cosas de esas.
¿Hasta cuándo piensas
dedicarte al acompañamiento?
No tengo un tiempo definido. Antes siempre decía que hasta el 2000, pero
más bien será hasta que ya no tenga éxito, hasta que el público me lo
pida. Para cuando eso ocurra, tengo varios proyectos: poner un gimnasio, una
casa productora de cine porno o un salón de camas de bronceado y masajes.
¿Qué dice tu familia de
tu trabajo?
No les he dicho nada, pero me parece que ya medio saben. Mis padres son
divorciados y yo vivo solo con mi padre. Mi único hermano es mayor que yo,
casado, tiene dos hijos y ya sabe todo de mí. Mi padre no lo sabe y cuando
viajo le invento que voy a un congreso de educación deportiva, que voy a un
congreso de fisicoculturismo, invento miles de cosas. Mi papá cree que
trabajo de nutriólogo en los gimnasios. No he es difíicl, porque no trabajo
de madrugada, me doy el lujo de tener mi horario, sólo trabajo entre cuatro
de la tarde y doce de la noche.
¿Cómo viviste tu proceso
de autoaceptación como gay?
En la preparatoria me masturbaba pensando en chavos, pero yo tenía mis
novias y me las cogía rico y les mamaba el clítoris y todo. Incluso alguna
me salió con que estaba embarazada, pero finalmente no fue cierto. Luego
viví con una chava dos años en unión libre. En el gimnasio al que iba, unos
chavos gay me emborracharon y me empezaron a cachondear y me gustó. Mi
primera relación con una mujer fue a los 17 años, mi primera experiencia
homosexual fue como a los 22 años, pero me empecé a aceptar hasta los 24
años. Aunque tengo contratantes mujeres, ya es menos. De hecho, ya no me veo
viviendo con una mujer, ahora soy más gay.