CARAS DEL
TRAVESTISMO POBLANO
Por Abraham Landeta *
Travestis, hombres con una
vida masculina, pero que ocasionalmente viven su lado femenino con todo
esplendor, independientemente de su preferencia sexual. Los hay homosexuales,
bisexuales y hasta heterosexuales, eso es lo de menos, todos caben dentro del
universo de la diversidad humana.
La base, el rubor, los ojos,
los labios, la actitud, el maquillaje, el vestuario, el ejercicio y, por
supuesto, una buena alimentación, son partes fundamentales, aunque no menos
importantes que aquello que nos define como seres humanos: los sentimientos,
el pensamiento, los ideales y los sueños.
Todos tan humanos, tanto como
aquel chico que los domingos practica fútbol con los cuates de la cuadra o
como aquella mujer que disfruta un buen café con sus amigas. La diferencia es
que la vida para un travesti no es tan fácil en Puebla.
La discriminación es doble o
triple, en comparación con el resto de la gente con orientación sexual
distinta a la heterosexual. Basta con vestirse de mujer para ser objeto de los
prejuicios sociales, en particular de los policías, que suelen confundir al
travesti con una sexoservidora y, sin mayor explicación, lo hacen víctima de
extorsión y abuso.
Usualmente son seres
nocturnos, dentro de la oscuridad parecen dar rienda suelta a su ser. Los
encontramos en todas partes, aunque muchos prefieren no verlos e ignorar una
realidad que muestra tan sólo un fragmento del abanico de la diversidad que
se vive en la Angelópolis.
Quizá por ello prefieren ser
acompañados por la luna y las estrellas. En ocasiones, los vemos de día
realizando sus actividades cotidianas como cualquier otr@ ciudadan@, seguros
de sí mismos y con la mirada en alto, enfrentándose a un mundo que, con su
indiferencia o su rechazo, les reprocha el ser diferentes.
Quizá por ello surgieron en
nuestra ciudad, al igual que en muchas otras del país, los concursos de
belleza, donde se demuestra que más que un capricho, el ser travesti es una
expresión de profesionalismo, dedicación y amor.
Certámenes como el de
Nuestra Belleza Puebla Travesti o el Certamen Nacional Miss México Gay son
muestras claras de ello. Quienes concursan dan lo mejor de sí mismos, a fin
de demostrar a la sociedad, más que a un jurado, su derecho a expresar
libremente una parte de su identidad.
Entre los participantes
están personas como Juan Carlos, quien apenas rebasa la mayoría de edad y se
convirtió ya en el texmeluquense que ganó el concurso estatal y que después
obtuvo el título de Miss México Gay 2003 con el nombre de Naomi.
A su vez, Melanie ganó el
certamen local en su natal Tehuacán para convertirse en representante de
nuestro estado en el certamen nacional de este año. También está Rodrigo,
un chico inquieto dedicado a sus labores y a su novio; quien con el nombre de
Britney se estrena con mucho ánimo e ilusión en estos eventos.