ENTRETENIMIENTO
ARRANCA LA
XVIII SEMANA CULTURAL LESBICA GAY
Por Juan Carlos Bautista *
¿Quiénes somos, hoy en
día, los gays y las lesbianas?
¿Podemos seguir definiéndonos únicamente como homo-sexuales?
¿La sexualidad debe ser el elemento central de nuestra definición, de
nuestra identidad, de nuestro lugar en la sociedad?
¿Son el cuerpo desnudo, la genitalidad, los rituales del ligue, las únicas
posibilidades de asomarnos ante el espejo?
Cuando los integrantes del
Círculo Cultural Gay nos sentamos a discutir la organización de la Semana
Cultural Lésbica Gay, específicamente la exposición central, que es sin
duda el evento que acapara la mayor atención dentro de las numerosas
actividades que la intregran, nos topamos de frente con todas estas preguntas.
Nos pareció que la
exposición, después de colocarse como un espacio cultural respetado, se
había estancado y presentaba "lo gay" únicamente como imágenes
esterotipadas de lo corpóreo. La exposición debía recuperar su función
crítica; el arte tenía que servirnos para reflexionar y para conmocionarnos.
Teniamos, además, el tiempo
encima. Luego de la muerte de José María Covarrubias, su fundador y animador
durante 17 años, el futuro de la Semana había quedado en la incertidumbre.
Para un grupo de amigos y
colaboradores suyos era importante asegurar su continuidad y, en primer lugar,
rendirle homenaje a uno de los protagonistas centrales del movimiento gay
mexicano y un luchador social cuya memoria es importante para la sociedad
mexicana entera.
Nuestro proyecto fue aprobado
por las autoridades de la UNAM hasta principios de año y pudimos ponernos a
trabajar a partir de febrero. No había tiempo para realizar una convocatoria
abierta, además de que creíamos que ese mecanismo se había desgastado.
De esta manera, juzgamos que
la mejor forma de garantizar una renovación permanente de la exposición era
invitando a un curador huésped diferente cada año. Así tendríamos una
pluralidad de gustos y de posiciones estéticas.
Edgardo Ganado Kim, un
curador reconocido, polémico, furioso partidario de las nuevas tendencias en
el arte, fue el primero en asumir el reto. Con él coincidimos en la necesidad
de problematizar "lo gay".
Con una enorme presión
encima, Edgardo organizó la exposición "Todos somos otro" (No such
thing), cuya propuesta es colocar a los gays frente a los otros, como partes
de una sociedad (compleja y además profundamente injusta), en la que no
estamos aislados, en la que el "otro" somos todos, gays o
heterosexuales, jóvenes o viejos, mujeres u hombres, y el otro llena nuestra
propia identidad y, por ello, en primerísimo lugar, merece respeto.
Sabemos que la exposición de
Ganado Kim puede levantar ámpula. Nadie verá cuerpos hermosos, idílicas
imágenes de amor ni falos gigantescos, pero en cambio verá cosas que le
ayuden a pensar su lugar como gay dentro de la sociedad y no sólamente dentro
de las sábanas.
En la exposición del Chopo,
también podremos apreciar una exposición-homenaje a Oliverio Hinojosa, uno
de los artistas más destacados de entre aquellos que siguieron a la
legendaria Generación de la Ruptura, pintor y pionero de los lenguajes de la
neográfica, una bella muestra curada por Martha Papadimitriu. Paralelamente,
veremos una muestra de video coordinada por Victor Jaramillo, Yo no soy esa
que tú te imaginas...
En estos días, además,
estamos brincando de alegría, pues Olivier Debroise, otro reconocidísimo
especialista, acaba de darnos el sí para organizar la exposición del año
entrante. Su propuesta es armar una exposición documental sobre la historia
de las homosexualidades en México en el siglo XX, una tarea que ya
necesitábamos y que él llevará a cabo al frente de un equipo de
historiadores de primer nivel.