Por Sabrina Sánchez *
Fue en 1951 cuando en una
clínica de Copenhague, Dinamarca, se realizó la primera intervención
quirúrgica de reasignación de sexo. El cirujano Christian Hamburger operó a
un soldado que participó en la Segunda Guerra Mundial, a fin de adaptar sus
genitales a su ser psíquico.
Cristina Jorgensen falleció
de cáncer a los 62 años en 1992, pero dejó un libro titulado: "Yo una
vez fui hombre", en el que detalla sus experiencias antes y después de
la operación. Hoy se han realizado muchas operaciones de este tipo en
diversos países del mundo, aunque no existe un registro estadístico.
En Latinoamérica el
"pionero" de estos abordajes quirúrgicos fue el médico colombiano
Fernando del Corral, pero algunos especialistas se han visto implicados
judicialmente, acusados de "mutilación de genitales".
Muchos transexuales no
solicitan ayuda terapéutica, dado que ciertos psiquiatras o psicoanalistas
los declaran en situación psicótica, pues basan sus diagnósticos en
premisas moralistas, sociales, éticas y dogmáticas, que no coinciden con la
realidad de la persona que atienden.
Además, no existe
bibliografía que trate el tema de la transexualidad en forma seria, por lo
que muchos especialistas encuadran los casos como perversión, parafilia o
psicosis. En resumen, la transexualidad es ampliamente rechazada por el
consenso social, no por su ser en sí, sino por ignorancia.
¿De donde viene la ceguera
social, terapéutica y jurídica? De la ignorancia, del machismo patriarcal de
los juzgados compuestos por varones y mujeres, de las y los legisladores, de
leyes hechas para no respetar la diversidad y de políticos que les interesa
más los votos que los votantes.
Vacío
legal en México
En nuestro país, la actriz
Libertad, antes conocida como Armando Palomo, es la primera figura pública
que enfrenta problemas legales relacionados con el cambio de nombre y de sexo
en su documentación.
Pero así como ella, muchas
otras personas viven situaciones similares desde el anonimato. En México, una
persona transexual enfrenta "la muerte en vida", ya que en sus actos
públicos y privados utiliza un nombre y un sexo que legalmente no existen.
Así lo explica el abogado
Víctor Flores Ramírez, uno de los pocos litigantes mexicanos especialistas
en el tema: "La persona transexual no puede cobrar un cheque en el banco,
sacar alguna credencial de un deportivo o rentar películas, no puede acceder
a fuentes de trabajo, no puede contraer matrimonio".
Ello, subraya, sin contar la
discriminación social y familiar, las agresiones físicas o verbales que en
casos extremos llegan al asesinato y los riesgos físicos que corren al
ponerse en manos de médicos charlatanes que usan inyecciones de aceite para
moldear su cuerpo, que realizan cirugías mal hechas y que las hormonizan sin
un control adecuado.
Pero además de todo lo
señalado, las personas transexuales también corren el riesgo de acabar en la
cárcel o vivir prófugas de la justicia, porque sus papeles no concuerdan con
su identidad genérica.
Víctor Flores advierte que
en el Registro Civil existe desconocimiento, prejuicios y discriminación, por
lo que las autoridades de esta institución se niegan rotundamente a
rectificar las actas, a pesar de que hay sentencias a favor de las personas
transexuales, lo que constituye una violación a la Constitución mexicana.
Incluso, revela que ya han
multado al Registro Civil, por lo menos dos veces desde el año 2000, por
presentar recursos legales improcedentes, con el fin de dilatar la aplicación
de esas sentencias. Las personas transexuales no entablan un juicio por
capricho, enfermedad o delirio, sino porque buscan adecuar su acta de
nacimiento a su realidad genérica, añade el abogado.