Por Enrique Gómez
La actriz transgénero
Libertad fue detenida por agentes judiciales el pasado viernes 23 de abril,
media hora antes de que iniciara su actuación en la obra teatral Violines
y Tropetillas. Acusada de falsificar documentos oficiales, tuvo que pasar
una noche en el Reclusorio Femenil Oriente, el cual abandonó tras el pago de
una fianza de más de 20 mil pesos.
La detención desató un
escándalo nacional en los medios de comunicación, pero también permitió
dar visibilidad a uno de los sectores más discriminados de la sociedad
mexicana: la comunidad transgénero y transexual.
Además, el caso permitió
una intensa divulgación de la aprobación de las reformas al Código Civil
del Distrito Federal, publicadas el 13 de enero de 2004 y vigentes desde el 13
de marzo pasado en la ciudad de México, en las que se autoriza legalmente el
cambio de sexo.
En entrevista con Homópolis,
Libertad hace un recuento de su detención y analiza la situación jurídica y
social que viven las personas transexuales en nuestro país.
¿Cómo
se dio tu detención?
Cuando llegué al Teatro Principal, donde actúo en la obra
Violines y Trompetillas, me detuvieron 3 policías de la PGR. Yo no creí que
fueran agentes judiciales, pues parecían universitarios, no tenían tipo de
judiciales, creí que era una broma. Me sorprendí mucho cuando me informaron
que me detenían por falsificar documentos, porque yo no tengo acceso a
imprentas para falsificar papeles. Además, siendo una persona pública, no me
atrevería a meterme en un problema de esa magnitud y menos porque estoy
llevando un proceso de rectificación de acta ante el Registro Civil de la
ciudad de México.
Fue así como me llevaron al
Reclusorio Femenil Oriente, pero como no es un delito grave y alcanza el
beneficio de la libertad bajo fianza, pagué y me dejaron libre.
¿De
dónde parte el problema?
En 1999, el Instituto Federal Electoral (IFE) convocó a la
sociedad a que todas las personas que no tuvieran su acta de nacimiento,
acudieran con dos testigos, conocidos por lo menos con 5 años de
anterioridad, a obtener su credencial de elector. Yo cumplí con esos
requisitos y saqué mi credencial.
Después, inicié un trámite
de rectificación de acta de nacimiento en el Registro Civil del DF, pero las
autoridades de esta institución querían que me desistiera del proceso porque
les incomoda y les molesta validar el cambio de nombre a las personas
transgéneros y transexuales.
Entonces, para evitar que yo
siguiera con la rectificación de acta, las autoridades del Registro Civil se
pusieron en contacto con la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos
Electorales (Fepade) de la PGR para denunciarme por supuesta falsificación de
documento. Luego, la fiscalía me citó para informar cómo había obtenido la
credencial.
¿La
acusación es del Registro Civil?
La acusación directa es de una persona del Juzgado XIX de lo
Familiar, que argumenta que yo había falsificado documentos.Me presenté ante
la PGR y les expliqué cómo obtuve la credencial de elector, llevé a los
testigos que dieron fe de mi nueva identidad, quienes por cierto no me
conocieron en mi vida anterior, sino ya como Jacqueline Aristegui. Me llevaron
ante un pericial médico y psicológico, me dijeron que todo estaba correcto y
que no había problema. Eso fue en enero de este año. En abril, me giran una
orden de aprehensión las personas de la PGR ante quienes ya había
comparecido, a pesar de que ya habían dado fe de que obtuve una credencial de
elector de forma lícita.