ENTRETENIMIENTO (2)
Ídolos
del pop v/s Bush
Aún no ha empezado la
campaña electoral para la sucesión electoral en la Casa Blanca, pero el star
system de la música estadounidense empieza a tomar partido. La consigna:
echar al actual presidente.
En medio de una agitación no
vista desde finales de los 60, movidos por la guerra de Irak y el avance
neoconservador, artistas de Estados Unidos se han movilizado ya o piensan
hacerlo en defensa de las libertades públicas asediadas durante la gestión
de Bush.
Su lema, cortesía de Lou
Reed: "Cualquiera menos Bush", que a fecha de hoy equivale a decir
John Kerry. Su objetivo, en palabras de Moby, "mandar a Bush de vuelta a
Texas, porque la América que queremos no sobrevivirá cuatro años más bajo
su administración".
Se trata de Madonna,
Springsteen, Michael Stipe, Beastie Boys, Missy Elliott, John Mellencamp,
Green Day, Chuck D, Offspring, Dixie Chicks, Sonic Youth, Rickie Lee Jones y
Good Charlotte, entre otros.
No se trata, todavía, de un
frente unificado. A la espera de que empiece la verdadera batalla electoral,
los músicos anti Bush toman posiciones. Los más pragmáticos no dudan en
manifestar su apoyo a un candidato determinado.
Madonna apostó por Wesley
Clark, quizá por su aire a lo Gary Cooper de andar por casa. "El peligro
más grande que nos acecha no es el terrorismo, ni Irak, ni el Eje del Mal, es
la falta de liderazgo, honestidad y conciencia", escribió en su web,
pidiendo el voto por el general retirado.
La mayoría de los artistas
anti Bush no han develado aún quién es su demócrata predilecto. De momento
se concentran en denunciar las tropelías del actual gobierno e incitar a los
electores más jóvenes a registrarse como votantes.
A grandes rasgos, casi todos
defienden los tradicionales caballos de batalla del progresismo
estadounidense: derecho al aborto, igualdad de derechos para los homosexuales,
mayor control sobre las armas de fuego, abolición de la pena de muerte...
Nada demasiado radical, pero
en estos tiempos conviene andarse con pies de plomo. Nadie quiere acabar
crucificado como traidor a la patria o trasquilado por adular en exceso a un
tipo que luego puede salir rana.