LOS
IMPULSOS
Por Martha Cuevas *
Es importante aprender a
tomar el control de nuestros sentimientos, a identificar nuestras emociones, a
controlar nuestros impulsos y a saber qué queremos en la vida, porque de esta
manera estaremos dando un paso importante rumbo a la madurez.
Podemos hacer frente a
situaciones de enojo con sensatez, razonando o comunicando claramente qué es
lo que queremos, pero sin llegar a reacciones que no están bien pensadas, es
decir, impulsivas.
Cuidado con enojarte y perder
el control. No pierdas la objetividad, no te ciegues ante la situación, no
reacciones de forma violenta u hostil. Es importante manifestar cómo te
estás sintiendo, pero evita el enfado, el coraje o la ira ante situaciones
que alteran tu estado de ánimo.
Las personas que se muestran
tranquilas cuando las demás están inquietas, tienen un mejor control y
conocimiento de si mismas, son personas que saben aprender de las experiencias
y avanzan ante las situaciones con sensatez y no arrastrando cosas del pasado.
Quienes tienen dificultades
para controlar sus impulsos no son capaces de "resistirse" a su
enojo. Tienen baja tolerancia a la frustración, no soportan la privación o
demora de sus deseos. Por su mente pasan muchos pensamientos a la vez y
reproducen patrones de conducta aprendidos desde hace muchos años.
Estas personas creen que
pueden tener todo lo que quieren cuando lo desean; les es insoportable no
conseguirlo. Constantemente se sienten frustrados, malhumorados o deprimidos.
En cambio, quienes controlan
sus impulsos actúan como intermediarios entre dichos impulsos y las
limitaciones de la realidad (costumbres, deseos de los demás, prohibiciones,
leyes). Saben resistirse a sus impulsos y esperan ante la demora de lo que
quieren. Si sus deseos no son satisfechos, sienten pena o molestia, pero no
llegan a sentirse excesivamente perturbados.
Es recomendable identificar
los pensamientos y hacerse consciente de los actos para tener una conducta
más saludable. Ante un impulso, las personas pueden sentir placer o
liberación, pero después puede haber sentimientos de pena, culpa o
autorreproche. Además, los impulsivos pueden llegar a actos violentos.
¿Soy impulsiv@?
¿Dices cosas de las que luego te arrepientes?
¿Te desquitas de tu enojo con quien está a tu lado?
¿Tienes comportamientos de los que te arrepientes?
¿Con frecuencia tienes explosiones de mal genio?
¿Eres una persona impaciente?
¿Te pones violent@ cuando te enfadas?
¿Hay ocasiones en las que no sabes por que hiciste esto o aquello?
¿Tienes arrebatos sin que haya algo que lo justifique?
¿Te involucras con alguien cuando no has cerrado ciclos anteriores?
¿No sabes establecer una relación y mejor prefieres terminarla antes de
darte la oportunidad de intentarlo?
Si en general tus respuestas
son SI a las preguntas anteriores, debes aprender a reaccionar de otra forma y
pensar bien las cosas. Si no puedes controlar tus arranques, es recomendable
asistir con un terapeuta que te puede ayudar a conocerte mejor y a detectar el
porqué de tus acciones.
No vale la pena
autodestruirte. Quizas te acaban de tronar, pero antes de enojarte, debes
pensar con sensatez. Quizas todo te está saliendo mal, tienes muchas deudas,
pero antes de endeudarte más, aprende a administrarte, a no angustiarte y a
poner soluciones al problema.
Las personas que aprenden a
conocerse y que son honestas consigo mismas y con los demás, en todo momento
y ante cualquier situación, pensarán bien antes de actuar. Estas personas
consiguen una gran armonía en su vida, porque son positivas y toman las cosas
como un aprendizaje, no como un arranque.
Quienes se dejan llevar por
el impulso seguirán cometiendo muchos errores y acumularán muchos vacios en
su vida. Siempre hay un momento para empezar a comprender cómo queremos vivir
la vida. Ayúdate en tu conocimiento. Busca apoyo.
*Coordinadora de la Nueva
Generación de Jóvenes Lesbianas
Tel. 04455 2672-7821
Email: ngjl@lycos.com
www.generacionlesbica.org