ENTRETENIMIENTO (2)
LOS
SOUNDSCAPES DE NATALIA LUDMILA
Por Bruno LaBruno
Ser pintor, en un país con
una tradición pictórica sólida como México, implica una gran
responsabilidad. En el caso de los pintores jóvenes esto es aún más cierto.
No obstante, hay muchos y muchas que, no sin cierto grado de valentía, lo
asumen.
Sobre esta nueva generación
de pintores cabe la pregunta: ¿Cómo harán para que la pintura recobre la
relevancia que parece haber perdido en los últimos años? Para ello, quizá
tengan que echar mano de los medios menos tradicionales que ya les rodean.
En el caso de Natalia Ludmila
siempre han confluido la pintura y una constante pasión por la música. Tiene
una trayectoria como DJ bastante sólida y este año ha empezado a producir
sus primeros soundscapes.
Estos tienen más que ver con
la escuela de artistas sonoros mexicanos que toman a la ciudad como punto de
partida, que con cualquier tipo de referencia pictórica más tradicional.
Sus soundscapes
contrastan con su pintura, que siempre ha sido abstracta. Ella la define como
"un conjunto de color y forma abstracta sin ningún contenido o liga al
mundo real". Y añade: "En mi trabajo siempre están en conflicto
las formas orgánicas y las formas geométricas".
Cuestionada sobre la
temática gay en su pintura, Natalia afirma que su arte no lo podría hacer
alguien buga: "En el arte siempre se expresa parte de la personalidad.
Sobre todo en la pintura abstracta, donde el vínculo temperamental con el
trabajo siempre es bastante fuerte. Así que mi subconsciente gay se ve
reflejado en la pintura", agrega.
Sin embargo, asegura que como
comunidad no podemos dejar que el hecho de ser gay nos defina. "Somos gay
pero también somos otras cosas. Debemos evitar caer en los clichés que
muchos se empeñan en no romper", enfatiza.