La mayor parte de estos
bisexuales, a corto o mediano plazo, empiezan a tener dificultades en sus
vínculos eróticos con la pareja del otro sexo, a diferir las prácticas y
terminan por perder el deseo. Les resulta cada vez más difícil mantener la
máscara heterosexual", dijo Rosenzvaig.
Juegos
eróticos y Madonna
Jovencitas que bailan juntas,
se toman de la mano y se besan son escenas que se han ido haciendo más
frecuentes o al menos más visibles en parques, discotecas y centros
comerciales.
Según Rosenzvaig, esto es
sólo parte de los juegos eróticos a los que siempre se ha atrevido la mujer:
"ellas siempre se han atrevido a explorar sensaciones eróticas sin que
eso las denomine como lesbianas. Simplemente están jugando con otra mujer y
eso no las califica de bisexuales".
-¿En qué minuto eso se
transforma en bisexualidad?
-Cuando hay una exploración
que va más allá del instante para trasladarse a una relación continua.
A juicio del especialista,
este fenómeno se hace más patente ahora porque hay más "permiso
cultural". "Es un tema cultural que no tiene que ver con modas. El
hecho de que Madonna se bese con Britney Spears no significa que todas las
adolescentes por imitación van a darse besos entre sí. Yo no creo en las
modas sexuales".
Por su parte, el doctor
Morales añadió que las experiencias homo o bisexuales son relativamente
frecuentes en algunas etapas de la vida, "especialmente en la
adolescencia, donde hay un impulso sexual muy exacerbado y existe una
tendencia a explorar distintas experiencias. Pero son experiencias
transitorias que no definen la orientación sexual definitiva".
-¿Cuánto influye una
Madonna o seriales como Sex and the City?
-Eventualmente podría tener
una influencia, pero no en la orientación sexual definitiva. Eso no lo
determina Madonna.