Por Paulina Millán *
Ha pasado el enamoramiento,
has bajado de la nube rosa en la que te habías instalado. De eso te diste
cuenta hoy en la mañana, cuando observaste que, la que creíste que era el
amor de tu vida, hace tremendos buches de agua cuando se lava los dientes.
Además, te acabas de dar
cuenta de que no todo su guardarropa es sexy, no siempre se acuerda de
mandarte melosos correos electrónicos, es más bien impuntual y las charlas
que solían parecerte interesantes se han convertido en monólogos
irrefrenables.
En pocas palabras, el amor
romántico ha adquirido un tono más realista, y hoy te encuentras frente a la
persona que siempre fue, con defectos y virtudes, pero ya vistos sin el
cristal rosa. A partir de ahora, te tocará lidiar con el día a día que a
tantas aterra
¿Y ahora qué? ¿Cómo
mantengo la magia, la pasión, lo sorprendente, lo interesante? ¿Cómo
sobrevivimos juntas?
Una relación de pareja
alcanza un buen funcionamiento, en la medida en la que se sostengan o fomenten
tres niveles de atracción: la física, la intelectual y la afectiva",
señala Juan Luis Álvarez-Gayou, autor del libro Sexualidad en la pareja
y presidente del Instituto Mexicano de Sexología (Imesex).
Atracción
física (o el no sé qué que qué sé yo)
El enamoramiento surge
independientemente de los estereotipos de belleza que se nos imponen
culturalmente. Es decir, podemos encontrar muy atractiva a una persona que no
sea exactamente la viva imagen de Nicole Kidman, pero también pasa que cuando
queremos conquistar a una persona, buscamos dar nuestra mejor imagen, no sólo
físicamente sino también intelectualmente.
Sin embargo, cuando hemos
triunfado en nuestra conquista, muchas veces tendemos a descuidar nuestro
aspecto físico. Así, vemos a chavas que después de iniciar la vida en
pareja, aumentan de peso, dejan de hacer ejercicio e incluso descuidan su
arreglo personal.
Esto no significa que debamos
recurrir a la cirugía plástica ante la más mínima arruga, sino que la
aceptación de nuestra pareja tal como somos no está peleada con intentar el
gustarle siempre. La idea es que busquemos un mayor cuidado de nuestro cuerpo
y de nuestra apariencia personal para conservar este nivel de atracción
física.
Atracción
intelectual (que no es ir a la biblioteca juntas)
Cuando estamos enamorad@s, a
veces pareciera que nos faltan horas para hablar con la persona que nos gusta.
Podemos, incluso, trabajar o estudiar en el mismo lugar, pero aún así
necesitamos invertir horas extra en las noches o por teléfono.
La atracción intelectual
consiste en que los miembros de una pareja "tengan de qué hablar".
Es común encontrar parejas comiendo en restaurantes que sólo se dirigen la
palabra para decir "pásame la sal". Obviamente, este tipo de
parejas tienen un bajo nivel de atracción intelectual.
En una pareja que ha estado
unida por mucho tiempo, la atracción intelectual puede disminuir por efecto
de la rutina, que no agrega nada novedoso, o por la creencia de que se conoce
tan bien a la otra persona, que ya no hay nada por descubrir o comentar.
Lo importante sería buscar
actividades que disfruten juntas, algo que puedan compartir, sobre lo que
puedan conversar y que rescate la convivencia que tanto se buscaba al inicio
de la relación.