SALUD Y
BELLEZA
TERAPIA
CELULAR, FUENTE DE JUVENTUD
Por Saúl Salgado
En una época en la que el
colágeno, los silicones, los postizos y la cirugía plástica están a la
orden del día para las clases acomodadas de nuestro país, ya era necesario
contar una alternativa segura, barata y eficaz que nos permita mejorar nuestra
apariencia física: la terapia celular.
Aplicado desde hace quince
años en nuestro país, este método promueve la regeneración física
mediante la inyección al cuerpo de material celular sano, con lo cual se
logra alcanzar una mejor calidad de vida.
El concepto de esta terapia
está dirigido a estimular la curación, contrarrestar los efectos del
envejecimiento y tratar una gran variedad de enfermedades crónicas y
degenerativas, por medio de implantes de células de animales fetales de
origen placentario.
El material celular utilizado
en procesos de antienvejecimiento es obtenido, principalmente de donadores
animales no nacidos o, en el caso de algunas glándulas, de donadores animales
jóvenes.
Una célula es un organismo
pequeño e independiente que tiene su propia vida y su propio metabolismo. El
material utilizado en la terapia celular es una suspensión de muchos cientos
de miles de células y sus estructuras.
Todas las células humanas o
animales están formadas de acuerdo con un mismo plan básico, tienen las
mismas estructuras y, fisiológicamente, las mismas funciones básicas.
Los fetos bovinos son
altamente compatibles, dado que su periodo gestacional y el número de sus
cromosomas son similares a los del hombre. Un diagnóstico correcto es un
requisito para el éxito de la terapia celular.
El tratamiento con implantes
de células debe ser realizado por un médico debidamente documentado sobre
los principios de la terapia celular. Es necesario un examen preliminar
completo para determinar que el paciente es apto para la terapia celular y
eliminar cualquier condición posible inflamatoria o infecciosa.
El material inyectado no es
doloroso, ya que se trata de un producto biológico natural, no se presentan
reacciones secundarias importantes. Las células son absorbidas desde las
primeras cuatro horas posteriores a su aplicación y hasta los tres meses.
La duración del tratamiento
varía de paciente en paciente y se necesitan "refuerzos" mínimo
una vez por año. La ciencia médica y una mejor alimentación e higiene han
agregado años a nuestras vidas, mientras que la terapia celular se ocupa de
dar más vida a esos años.
La terapia celular es
recomendable para personas que padecen:
-
Funcionamiento subnormal
de las glándulas de secreción interna (subdesarrollo de los órganos
sexuales, desordenes menstruales, esterilidad, menopausia prematura,
obesidad, impotencia, diabetes).
-
Envejecimiento prematuro
con pérdida de la vitalidad.
-
Enfermedades
degenerativas crónicas de los sistemas óseo, muscular y vascular
(embolias, hipertensión, osteoporosis).
-
Baja resistencia y
susceptibilidad a infecciones (personas que se enferman frecuentemente).
-
Enfermedades
degenerativas de los órganos (corazón, hígado, pulmones, piel,
músculos).
-
Alteraciones en el
desarrollo de la infancia (personas con baja concentración o lento
aprendizaje).
-
Enfermedades del sistema
inmunológico (personas que viven con VIH/sida)