Por Rocío Sánchez /
Agencia NotieSe
Jordi Petit es uno de los
activistas gay más reconocidos en España y a nivel mundial. Desde su natal
Barcelona comenzó la lucha por el respeto a la diversidad sexual en 1977,
movimiento que en esa época era ilegal.
En su libro 25 años más,
el luchador social hace un análisis del pasado, presente y futuro del
movimiento lésbico, gay, bisexual, transexual y transgénero (LGBT) en el
contexto español.
Entrevistado por NotieSe,
Jordi Petit reflexiona sobre los logros del movimiento LGBT y lo que éste
puede ganar ahora que ha llegado a España el gobierno socialista de José
Luis Rodríguez Zapatero.
¿De
dónde partió el movimiento LGBT hace 25 años y a qué punto ha llegado hoy?
A nivel internacional fue básico el Informe Kinsey (sobre
sexualidad humana) para revelar la diversidad sexual. Luego, retirar la
homosexualidad de la lista de enfermedades por parte de las sociedades
psiquiátricas de Estados Unidos y otros países. Eso significó pasar de
pedir que nos perdonasen a exigir igualdad y transformar la sociedad.
En España, estos 25 años
estuvieron condicionados por dos luchas sucesivas: la represión de la antigua
ley de "peligrosidad social" y la llegada del sida cuando
empezábamos a disfrutar las mieles de la libertad. Tres son los factores que
han jugado a favor durante estos años en España. Primero, un movimiento
pendular social que se interesó por todo lo que estuvo prohibido bajo la
dictadura. Segundo, una actitud de los medios de comunicación muy abierta
hacia el movimiento LGBT. Y tercero, una sucesión de casos y testimonios
personales que ayudaron a avanzar en derechos y en la lucha contra el sida.
Esto redundó en el apoyo de
la izquierda política y un creciente apoyo de la opinión pública. Incluso,
en este periodo no hubo grandes ataques homofóbicos, salvo las consabidas
declaraciones contrarias de la Iglesia.
¿Qué
características de Hispanoamérica han sido determinantes para el desarrollo
del movimiento LGBT?
Por lo que conozco de América Latina y El Caribe, la salida de las
dictaduras militares ha propiciado un nuevo movimiento LGBT que avanza con
dificultades, debido a factores como la oposición social, el rechazo
católico, la distancia o la indiferencia de las fuerzas políticas
progresistas, los medios de comunicación y otras instituciones; así como la
urgencia de centrarse en la lucha contra el VIH/sida. Obviamente hay países
con mejor dinámica como se sería el caso de Brasil, y las leyes conquistadas
en México (Código Penal del DF) y Argentina (parejas del mismo sexo), que
son ejemplos estimulantes para el resto de la región.
¿Para
qué 25 años más?
En España, a punto de ganar la igualdad legal de las parejas
homosexuales con el nuevo gobierno socialista, se abre todo un abanico de
temas pendientes sobre igualdad social. Ser legalmente iguales no quiere decir
que se traduzca del todo en la vida cotidiana. Por ejemplo, el lenguaje sigue
lleno de injurias homofóbicas y todavía la mayoría de homosexuales se
inhiben de expresar su afectividad en público.
¿Qué
tan factible es que el avance se acelere?
Hay elementos de avance rápido, como la programación de series
dramáticas de calidad en televisión con protagonistas homosexuales, que
espero no tarden en España, pero hay elementos de retraso como el contingente
inmigratorio que llega a nuestro país proveniente de países donde el tema
homosexual está peor considerado; estamos hablando del 12% de la población
española. Por eso es importante potenciar colectivos de gays y lesbianas
recién llegados, y hasta de homosexuales musulmanes, ellos son los que mejor
pueden influir en sus comunidades.