Enrique Gómez
Con 17 años de experiencia
como bailarín, más de 10 años como coreógrafo y múltiples premios en su
haber, José Rivera, director del grupo coreográfico La Cebra, es uno de los
más dignos representantes de la comunidad gay mexicana en el ámbito cultural
internacional.
Originario de San Luis
Potosí y con sólo 36 años de edad, Pepe ha construido una importante
trayectoria artística con trabajo dancístico de temática homosexual, lo que
le ha permitido ganarse a la comunidad gay, pero también obtener el
reconocimiento del público en general, de las autoridades de la cultura y de
los críticos de arte.
En entrevista con Homópolis,
habla del montaje de su nuevo espectáculo: El Huapango de Moncayo, una
coreografía alusiva a las fiestas de barrio potosinas, que se presentará en
la ciudad de México del 26 al 29 de agosto en el Teatro de la Danza y del 9
al 12 de septiembre en el Teatro Orientación, así como el 12 de octubre en
San Luis Potosí, como parte del Festival Internacional de Danza.
¿Cómo
iniciaste tu carrera en la danza?
Empecé bailando en San Luis Potosí en 1985. Luego llegué a la
ciudad de México y en 1987 entré a Ballet Independiente, una compañía
subsidiada por el Instituto Nacional de Bellas Artes, donde me formé bajo la
tutela de Raúl Flores Canelo y donde empecé mi carrera como coreógrafo.
También estudié en Nueva York, pero tenía la inquietud de hacer trabajo
propio, porque las compañías que pertenecen a una institución siempre
manejan ciertos lineamientos conservadores de Estética, así que decidí
crear mi propia compañía.
¿Cómo
nació La Cebra?
En 1996 me junté con ocho amigos y la fundé. Buscamos un nombre
no convencional y escogimos La Cebra, porque nos parecía un animal mágico,
de fantasía, de cuento, un animal dual que refleja lo femenino y lo
masculino. Nuestra primera función fue en la Semana Cultural Lésbico Gay del
Chopo en 1996. Hemos bailado en todos los teatros del DF, en muchos lugares de
provincia y en diversos festivales. Fuimos a Francia a la Bienal de la Danza
hace dos años. Hemos ganado varios premios y acabamos de cumplir 8 años
juntos.
¿Qué
tan difícil es hacer danza en México?
Es difícil hacer danza en todo el mundo, los colegas de otros
países comparten la misma impresión. Claro que en México tenemos un
problema severo de educación. A los mexicanos no nos inculcan el gusto por el
arte. Es difícil dedicarse a la danza, necesitas ser muy bueno y muy
reconocido para vivir de esto. Es una carrera muy sacrificada que requiere de
mucho tiempo y es muy mal pagada. Requiere mucho esfuerzo físico, entrega y
mucho corazón.
¿Es
falso que toda la gente que se dedica a la danza es gay?
No tanto. Creo que la mayoría de los hombres que se dedican a la
danza son gay. No creo que exista la heterosexualidad absoluta en la danza. Yo
no he conocido un bailarín 100 por ciento heterosexual.
¿A
qué se debe el alto índice de homosexuales en la danza?
Es una carrera que te permite desarrollar tu parte femenina todo el
tiempo, porque trabajas con la sensibilidad y con las emociones, cosa que no
ocurre en otras profesiones. Como estamos en un país de mucha represión, la
gente se siente cobijada en el arte, porque aquí puedes desarrollar esa
sensibilidad a flor de piel sin sentirte señalado o socialmente rechazado.
¿Cómo
se vive la homosexualidad en el medio de la danza?
Somos más libres, menos represivos, más tolerantes. Todo mundo
sabe que en un grupo de danza encontrarás homosexuales. Los heterosexuales
entre comillas se sienten cobijados, porque viven su homosexualidad de manera
justificada, sin tener que ir a bares gay o acostarse con hombres. En otra
carrera no se van a poder poner mallas o maquillarse para trabajar, y en el
arte está totalmente justificado. Así que cuando les preguntan "¿Eres
puto?", ellos responden: "No, no soy puto, soy artista".