ENTRETENIMIENTO
NO ES LO
MISMO LOS TRES MOSQUETEROS QUE MADONNA VEINTE AÑOS DESPUÉS
Por Renato Henkel
Cuando se decidió a ser
cantante quiso ser la mejor. Un largo camino por recorrer es lo que tenía
enfrente por allá de los años ochenta, cuando de club en club repartía sus
demos tratando de lograr algo en el mundo de la música, en el ensimismado
Nueva York.
Voz de negra y look de
blanca, decían en aquel entonces, una mezcla poco vista y poco entendida;
cantaba con la potencia de Aretha Franklin y con la claridad de Frank Sinatra.
Pero eso era solo el principio.
De cantante roquera en los
hoyos punks a cantante dance en las pistas de baile, de rubia a morena, de
sencilla a la dueña del mundo, así es Madonna, amplia, que a lo largo de
más de 20 años ha regalado al mundo y a sus fans una gran gama de colores y
sabores.
Cuando tuvo lugar el
memorable Live Aid, en Wembley, Madonna era solamente una de las cantantes que
rellenaba el elenco, figuras como Michael Jackson, Elton, Duran Duran, eran
las principales; sin embargo, a pocos meses de esa presentación surgió una
rubia vestida de novia que hacía gritar al mundo en los premios de MTV, era
Madonna con Like a Virgin, un concepto rebelde que puso de pie al mundo para
luego arrodillarse ante su versatilidad y fuerza.
Hoy, poco más de 20 años
después, Madonna, La Reina del Pop, lo vuelve a hacer, canta Like a Virgin,
besa en la boca a Christina Aguilera y a Britney en la entrega de los MTV
Music Awards 2004. Ésta última es quien más partido a sacado de tan
romántico performance, aunque a La Princesa del Pop (como se le considera)
todavía le falta mucho garbo para ser reina.
Re-Invention Tour es la
actual gira de Esther, como ahora se hace llamar, pero hay que ser sinceros,
toda la fuerza, el magnetismo y la creatividad se están acabando. En su más
reciente concierto de despedida (dice que ésta será su última gira) en
Toronto, Canadá, Homópolis pudo constatar que Madonna ya no es la misma de
antes.
Si bien es cierto que
tecnológicamente el concierto vale la pena, pues no es fácil tener un
escenario de tres pisos, con pista giratoria y más de 5 elevadores en escena,
el resto está dos-tres.
La iluminación y el audio es
de resaltarse, un equipo perfecto y aún más perfecto el de los técnicos que
acompañan a la cantante en su despedida de los escenarios mundiales.
Más de 50 amplificadores y
más de 16 sistemas de audio por lado (suficientes para sonorizar el estadio
Azteca) es lo que la cantante presentó en el Air Canada Center, un recinto
del tamaño del Auditorio Nacional mexicano (acaso ¿ya no llena estadios?).
Su show es bueno debido a la
coordinación de elementos móviles y de pantallas de plasma de más de 20
metros de alto, a sus más de 200 robots de iluminación, a su puente de metal
de 50 metros de largo que sube y baja a voluntad del ritmo sobre la gente,
así como al escenario giratorio y las entradas y salidas de más de 25
personas en escena.
Sin embargo, también es
pobre en creatividad, ya que no es el mismo tipo de show que esta Diosa de la
música (porque en el cine fue un fracaso) solía presentar, un show falto de
movimiento, con un roll de música bastante taimado, ya que en ocasiones la
cantante sencillamente no se mueve de su lugar.
Eso sí, no para la música
ni un minuto en más de 2 horas de concierto, es canción tras canción,
ligadas, mezcladas y masterizadas magistralmente por sus ingenieros y por sus
músicos, aunque en ocasiones levantan más el micro de las coristas que el de
la misma estrella cuando le falta de aire. La delata la vida de estrella, de
fiesta y la edad ha empezado a hacer estragos.