Segunda de
dos partes
Por Homero Arriaga
Hay parejas que pueden
pasarse años en una relación violenta, porque no se asumen como integrantes
de una pareja destructiva y porque mal que bien la relación funciona, explica
Marta Torres Falcón, investigadora del Programa Interdisciplinario de
Estudios de la Mujer del Colegio de México.
La violencia, señala, no es
algo que esté presente 24 horas al día, sino que hay alternancia entre
violencia, amabilidad, cariño, placer, tensiones, crisis y violencia otra
vez. Como que la violencia aparece más o menos de manera episódica.
Pero ¿qué debemos entender
por violencia en la pareja? La referencia inmediata son los golpes; pero se
puede agredir a una persona de muchas otras formas.
La Ley de Asistencia y
Prevención de la Violencia Familiar para el Distrito Federal la define como
“aquel acto de poder u omisión intencional, recurrente o cíclico, dirigido
a dominar, someter, controlar o agredir física, verbal, psico-emocional o
sexualmente a cualquier miembro de la familia, dentro o fuera del domicilio
familiar, que tenga parentesco o lo haya tenido por afinidad civil,
matrimonio, concubinato, o mantengan una relación de hecho, y que tiene por
efecto causar daño”.
Todo abuso parte de la idea
de que un miembro de la pareja es superior al otro, y muchas veces la
homosexualidad es la única característica común que se tiene para comenzar
una relación.
Es frecuente ver parejas
disparejas en cuanto a edad, condición económica, educación o tipo de
familia. Estas diferencias pueden convertirse en un abuso de poder.
Ellas
Según Yolanda Ramírez,
coordinadora del proyecto “Apasionadas y Pacíficas”, dedicado a dar
talleres para mejorar las relaciones entre mujeres, lo más frecuente en las
parejas lésbicas es el abuso emocional y la destrucción de pertenencias. “Si
ella me hace una, yo me cobro otra, quizá no en la misma magnitud, pero que
vea que yo también puedo”, explica.
Ramírez ha observado que
para ellas es muy importante mantener la relación, a veces sin importar el
precio. “Nos dicen a las mujeres que el matrimonio y las relaciones son para
toda la vida, que tienes que estar ahí lo más que se pueda”.
Guadalupe Gonzáles, jefa de
la Unidad de Atención y Prevención de la Violencia Familiar en la
delegación Gustavo A. Madero de la ciudad de México, comenta que las
presiones externas afectan a la pareja.
“Hay mucha presión social
y familiar: ‘¿Por qué vives con una mujer? ¡Para eso hay hombres!”. Eso
genera un grado de tensión tremendo que, como no está siendo canalizado
adecuadamente, provoca problemas con la pareja”.
Ellos
Investigaciones realizadas en
Estados Unidos estiman que entre 25 y 30 por ciento de las parejas gay
masculinas sufren algún tipo de violencia doméstica. En México no hay
información al respecto.
El homosexual se niega a
asumir su situación de víctima, sencillamente porque es hombre y si lo
comenta le dirán que se lo merece por ser como es o que le falta experiencia
en las relaciones.