Por Edward Santiago
Entre tantas opciones de
ambiente gay fashion en la ciudad de México, se yergue una alternativa
relajada, sin glamour, sin poses, ubicado en el número 29 de la hermosa calle
de Estocolmo, en la Zona Rosa. Se trata de Mitomanía, una cafetería
restaurante donde las mentiras son objeto de diversión, convivencia y ligue,
que además fungió como sede de las negociaciones para constituir la primera
Unión de Empresarios LGBT de la capital (Unegay).
Este concepto de
esparcimiento fue creado por un joven empresario oriundo del DF y egresado
como dramaturgo del Centro Nacional de las Artes, Héctor Hernández Granados,
quien en entrevista con Homópolis habla de su carrera como empresario y de
los proyectos de expansión para sus negocios Mitomanía y El Hostal de San
Sebastián, ubicado en la misma calle de Estocolmo.
¿Cómo
surgió el concepto de Mitomanía?
Al visitar diferentes cafeterías de la comunidad LGBT, me di
cuenta que muchas personas tenían que esperar mucho tiempo para poder entrar,
entonces se me ocurrió crear un espacio para esta gente que se quedaba parada
haciendo lista de espera. El nombre de Mitomanía surgió de una broma que
hice en honor a mis amigos, porque hay mucha gente que te dicen que tiene un
novio súper guapísimo y que tienen mucho dinero, pero luego te das cuenta de
que es mentira. Más que una burla, Mitomanía es un llamado de atención para
la gente que miente, a fin de que abra los ojos, porque al final de cuentas
todos terminamos por damos cuenta de la verdad.
¿Cuál
es el mayor atractivo de tu lugar?
La comida. La clientela me ha confesado que van a otros lugares a
ligar o a echar desmadre, pero cuando se trata de comer bien, prefieren
Mitomanía. Los platillos y las bebidas de nuestra carta tienen nombres de
artistas y políticos, a manera de burla. Por ejemplo: el chocolate caliente
se llama Juan Pablo II, porque es justo lo contrario; la malteada se llama
Mónica Lewinsky, por aquello de la leche batida; y los frapuchinos se llaman
Isabel Madow, por aquello de que la muchacha es muy fría, ¡ajá! Y bueno,
también de pronto te puedes encontrar con que te atiende en tu mesa La Mujer
Maravilla, Batichica, Gatúbela, una mesera de Sanborns o de VIPS.
¿También
se presentan obras de teatro?
No, se trata de platicas de café, que son pequeños monólogos
para nuestra clientela. Algunos días tenemos la imitación de Susana
Alexander, Pita Amor, María Félix y Josefa Ortiz de Domínguez, quienes
declaman algunos poemas o hacen algunos sketches. Además, los viernes tenemos
un mini espectáculo de drag queens y éstos son los detalles que nos
diferencia de las otra opciones.
¿Cuál
es tu relación con el resto de los empresarios de la zona?
Bastante buena. Al principio todos me vieron como competencia, pero
cuando se disipó la duda todo cambió para bien y en ese sentido han sido
bastante cordiales, al grado de que hemos podido convivir algunas veces, sobre
todo con los chicos del Bgay Bproud y de La Gayta.
¿Qué
ha pasado con El Hostal de San Sebastián?
Ahí sigue, cada día se consolida más. De hecho, Mitomanía
nació como parte de las necesidades del hostal, porque recibimos mucha gente
y necesitábamos un espacio para que pudieran desayunar o cenar.
Desgraciadamente, el concepto de hostal en México se conoce muy poco, pero en
Europa los hostales son muy económicos y agradables, son muy buena opción
para los viajes de mochilazo.
¿El
Hostal de San Sebastián es un lugar gay?
Se ha hecho muy mixto, porque 50 por ciento de nuestra clientela es
gay y 50 por ciento es buga. La mayoría viene del extranjero y los pocos
nacionales que hospedamos vienen de provincia, quizá porque a los mexicanos
rara vez nos gusta dormir en un espacio compartido y no sabemos optimizar
nuestros viajes para ahorrar dinero.
¿No
hay problema de convivencia entre gays y bugas?
No, en realidad, la gente convive muy a gusto. El problema que en
ocasiones tenemos con la gente gay nacional es que a veces piensan que el
hostal es un sitio de encuentros, cuando en realidad sólo es para dormir y
convivir con gente de otros lugares. Además, para quienes andan de reventón
por la Zona Rosa y ya no encontraron forma de regresar a casa, una buena
opción es el Hostal, que a un precio muy económico los puede alojar una
noche, pero no para tener sexo, sólo para dormir.
¿Qué
planes tienes para Mitomanía y para el Hostal de San Sebastián?
Espero que en un año el Hostal sea más grande y cuente con más
habitaciones. De Mitomanía, en un tiempo no muy lejano, tenemos planes de
expansión hacia un jardín ubicado en la parte de atrás. También estamos
preparándonos para empezar a vender cerveza.