Por Alejandro Díaz Cabrales
A partir de las diferentes
movilizaciones sociales que surgieron en los años 60, se gestaron algunos de
los movimientos contemporáneos como el feminista y el de liberación sexual
(impulsado mayormente por la filosofía hippie), que hoy están en el
escenario de la política y el quehacer social de todo el mundo.
Los ecologistas, las
feministas, los gays, las lesbianas, los campesinos y los zapatistas, entre
muchos más, son movimientos que conviven en un esfuerzo de resistencia y
redefinición de las políticas económicas, sociales y de desarrollo de los
países. Su importancia radica en la capacidad que empiezan a adquirir para
influir en la toma de decisiones.
En el caso específico del
movimiento de diversidad sexual, la comunidad LGBT ha comenzado a ser foco de
atención en diferentes aspectos de la vida de las naciones más
desarrolladas. De hecho, ya se realizan estudios sobre la tendencia del voto
de esta comunidad e incluso han surgido algunos partidos políticos a partir
de las necesidades de los grupos de diversidad sexual.
Cuando se habla de
liberación sexual en las poblaciones conservadoras, se corre el riesgo de
proyectar una sociedad tipo Sodoma y Gomorra. Sin embargo, ha sido
precisamente esa lucha por desligar la apertura sexual de las reglas sexuales
impuestas lo que ha permitido logros importantes como el voto femenino y la no
discriminación por preferencia sexual.
Más aún, este movimiento
liberador ha permitido redefinir los esquemas de relación sexual y afectiva
entre las personas, lo que a su vez está afectando la institución más
rígida y básica de la sociedad: la familia, que ha sido redelineada y sigue
cambiando ante los diferentes modus vivendi de la sociedad actual.
El
origen
El movimiento queer en un
intento por incluir a todas las formas no heterosexuales de identidad, pero
¿cómo nació?
En los años 60 se dieron
diferentes condiciones socio-culturales para que el movimiento queer (conocido
también como movimiento gay o LGBT) surgiera y empezara su aún no completa
carrera hacia la reivindicación de la dignidad sexual.
Algunos de los factores del
nacimiento de este movimiento fueron el clima sesentero de rebeldía; la lucha
feminista contra el patriarcado, que puso en entredicho los modelos
establecidos de ser hombre y ser mujer; y la ferocidad de algunos homosexuales
ante el clima de represión y homofobia en su contra.
Después del feminismo,
durante sus orígenes, el siguiente capítulo importante para el movimiento
queer ocurrió el 27 de junio de 1969 en Green Village, Nueva York, en el bar
Stonewall, época en la que los homosexuales neoyorkinos lucharon durante tres
días contra la policía, en protesta por las redadas.
Este evento provocó una ola
de movilizaciones sociales y políticas en todo el mundo. Representó el
despertar de las conciencias de muchos gays y lesbianas que no habían hecho
activismo. Fue el factor fundamental para que nacieran aceleradamente nuevas
organizaciones en contra de la homofobia, la discriminación y el sexismo.
El tercer momento histórico
para el movimiento queer fue la aparición del sida, ya que la comunidad
homosexual fue señalada como la responsable y única depositaria de la
epidemia.
El sida se convirtió en un
catalizador para que muchas agrupaciones de homosexuales, que recién se
habían gestado, lograran cristalizarse en una doble lucha: la prevención del
VIH y la desestigmatización del sector homosexual.
Hoy en día la batalla del
movimiento queer es por otro objetivo: el reconocimiento legal de las parejas
del mismo sexo.