Por Olli Meztli
Ellas prefieren hembras, pero
ellos, en general, adoptan machos, quizá porque se sienten identificados con
su género, hasta para escoger a su mascota.
Desde los más comunes como
los perros, los gatos, los peces o los pájaros, hasta los más exóticos como
iguanas, víboras, tortugas, águilas, gallos, ranas, changos, ratones y
búhos, muchos animales son adoptados como mascotas tanto por parejas
heterosexuales como homosexuales.
Pero, ¿por qué una pareja o
una persona homosexual adopta una mascota? Diversos especialistas de la salud
mental aseguran que son distintos los motivos para que una persona o pareja
adopte una mascota: compañía, factor de unión en la pareja,
entretenimiento, simple gusto por los animales, sustitución de un hijo o
incluso se dan casos de inseguridad emocional.
La inseguridad emocional:
Una persona busca la compañía de un animal, porque le brinda cariño leal e
incondicional, sin ocasionarle problemas; además de que una mascota no
requiere tantos cuidados como un hijo, por ejemplo. Hay personas que se
sienten emocionalmente seguras al llevar un animal a su lado todo el tiempo,
pero pude darse una relación de co-dependencia, lo que a su vez puede llegar
a un punto de generar pugnas con la pareja, la familia, el trabajo, las
amistades y en la vida cotidiana.
Factor de unión de la
pareja: A diferencia de la pareja heterosexual, en las relaciones
homosexuales ambos miembros desarrollan una vida laboral activa que suele ser
diferente y esta situación puede generar distanciamiento, monotonía,
indiferencia o ruptura. En estos casos, una mascota puede ser el punto de
unión de la pareja, porque su cuidado (bañarlo, alimentarlo, reprenderlo,
sacarlo a pasear) se convierte en una actividad común.
Compañía: La
adopción de una mascota permite a una persona llenar el vacío que alberga la
soledad, pues alimentarlo, atenderlo, bañarlo y sentirse necesario establece
un vínculo afectivo entre la persona y el animal.
Sustitución de un hijo:
En la pareja gay no siempre es posible tener hijos o adoptarlos, así que la
mascota viene a fungir el papel de un miembro más de la familia, pero ¿una
mascota puede tomar el papel de un hijo en una pareja homosexual?
La psicoterapeuta Guadalupe
Ávalos señala que en muchas parejas homosexuales la mascota sustituye al
hijo que no puede tener, pues se establece un conjunto de obligaciones y
necesidades que la pareja debe cumplir en conjunto con el animal, tales como
educarlo, vacunarlo, cuidarlo cuando enferma, alimentarlo, castigarlo,
premiarlo, pasearlo y quererlo.
Pero ¿qué pasa cuando
alguien que ya vive con una mascota se decide a compartir su vida con otra
persona? ¿Hay cambios en el comportamiento del animal?
Una mascota puede ser factor
determinante en la separación o unión de una pareja. La psicóloga Elizabeth
Vargas platica que durante 6 años vivó sola con su gata, hasta que llegó
quien ahora es su pareja.
Al principio, señala, mi
pareja cuidaba que la gata no se subiera a la mesa y que no tirara pelos por
todos lados, pero a mí no me preocupaba. Fue todo un proceso en el que
empezamos a compartir responsabilidades, pero mi pareja fue aceptando a la
gata poco a poco y ahora ya están bien acostumbradas la una a la otra.
En este punto surge una nueva
pregunta: ¿Hay cambios en el comportamiento de la mascota cuando llega una
persona desconocida al hogar?