por Ana Francina Ibarra
Hace unos días me enteré de
la convocatoria cuéntame tu vida...
y comenzaron a correr como un filme mis recuerdos,
sin embargo, no aparecieron en orden cronológico, simplemente ocurrían.
Uno de ellos me remonto a mi vida en la secundaria,
Puedo recordar vívidamente, el día de la graduación:
me pinté las uñas y un poco los ojos al estilo de los cromos egipcios,
me sentía como un suspiro,
estaba en una contradicción:
por una parte quería estar así el mayor tiempo, -incluso asistir de esta
manera a la fiesta- ,
sabia que no era posible, que tenia que lavarme la cara y quitar el esmalte de
la uñas,
gozaba y sufría.
A nadie le comentaba lo que
me pasaba,
esto era algo muy mío
es más, creo que sentía miedo,
¿cómo les podría explicar que me gustaban las medias, los bras y las
pinturitas?
¿acaso sería maricón?
No, los niños no me atraían, las niñas si.
Pero, ¿cómo explicar este gusto tan raro?
¿sería yo el único con este gusto?
No sé, aún ahora, porque
solo al atardecer me gustaba y me gusta usar ropa de mujer -
en ese tiempo bajo mis levis y mocasines negros, traía: pantaletas, ligueros
y medias
y bajo mi camisa hermosos brassieres.
todo esto me lo prestaba del guardarropa de mi hermana.
Decidí guardarlo en secreto
y dejar al tiempo lo que tendría que ser.
Me gustaba más estar en la
calle con una bola de vagos, que en mi casa,
pero cuando no había nadie y mi intimidad estaba garantizada
no había poder que me retuviera en la calle
una poderosa fuerza me llevaba a visitar la recamara de mi hermana.
De pasada les comentaré que en ese tiempo mi herma y yo teníamos mas o menos
la misma talla.
Una vez mi hermana se compro
un vestido gris,
sin mangas, muy escotado, y entallado.
Un poco arriba de la rodilla tenia un olán al estilo de los vestidos de las
españolas y
¿qué creen?
Que a mi, -a no ser por el busto- me quedaba muy bien,
Y como es de suponerse, ese pequeño detalle fue resuelto rápidamente
Mi madre y mi hermana son de busto muy grande,
a mi me gustaba lucir uno mas pequeño que el de ellas.
pero los bras que tenía a mano eran grandes y no había de otros
por lo tanto, tenía que lucir un busto grande.
Mi pelo era muy corto, pero aún así lucia muy bonita
con aretes grandes y sartal de perlas,
la boca roja y los ojos bien arreglados,
juventud ... ¡donde te
quedaste!.