Había una estación de radio
que se llamaba el gallito sixto,
premiaba la lealtad de su auditorio con algunos regalos.
Una vez le toco a mi hermana
un paquete que consistía en:
un disco de Les dijin´s se llamaba: Le jour que la pluie viendra, un frasco
de chocolate líquido,
un pantalón negro de pana muy delgadita y otras cosas.
Desde el momento en que vi
ese pantalón, tarde se me hacia para ponérmelo,
hasta que lo conseguí.
me gustó aún más porque era de tubo y tenía el zipper de lado,
se me veía precioso, me encantaba mirarme metida en el,
me parecía que mi cadera se veía más amplia, más femenina.
En ese tiempo, lanzaron al
mercado unos sweaters y blusas conocidos como
suéteres banlon, eran de una fibra artificial muy delgada,
su tacto se parecía un poco al velour actual. eran abiertos, con muchos
botones al frente,
cuello redondo y con elástico en puños y cintura.
Creo que todas nos moríamos
por tener al menos uno en nuestro guardaropa,
Mi herma tenía dos, uno color uva y el otro rosa pálido. ¡correcto!
Ustedes ya se adelantaron, pero lo que no saben es que a mi me gustaba el
color uva,
con el pantalón de pana negro y unas zapatillas de tacón mediano.
Se preguntaran ¿bueno y eso que?, esta bien,
les diré que cuando me lo ponía en lugar de usar los botones al frente, me
los ponía a la espalda,
y oh maravilla, mis senos a pesar de ser de algodón y pequeños
se veían más bonitos y yo me sentía más linda.
Gracias gallito sixto.
Creo que cualquier trapo
femenino me hace feliz, ¡que simpleza!
Muchas veces antes de dormir,
con la luz apagada tenía mis fantasías:
Que llenaba el bra que traía puesto realmente...
en otras usaba un kotex con una panty de licra,
Siempre le pedía a Dios la
gracia de amanecer como niña.
Una vez durante la noche,
junto a mí sentí algo larguito
presione mis rodillas y pense que se me había concedido mi deseo.
Con cuidado acerque mi mano a
mi entrepierna,
esperando encontrar la lisura y humedad natural.
Pero para mi sorpresa todo estaba en su sitio.
Prendí la luz y vi que mi
gata Connie había llevado a sus crías a mi cama.
Supongo que buscando calor, comodidad o seguridad, que se yo.
Por un momento viví la realización de la esperanza abrigada
y del premio a mis plegarias.
Creo que también sentí
miedo ante la posibilidad de un cambio total de vida.