por Ana Francina Ibarra
Esta
mañana, durante el desayuno, ante mí había una pila de libros en espera de
ser leídos, me parecían los manifestantes que levantan la mano para pedir la
palabra y comunicar su rollo; un delicioso aroma de café recién hecho me
volvió a la realidad.
Ahora con una taza en la mano
elegí uno de ellos: "Los hacedores de imágenes", comencé a pasar
las hojas, los títulos de los capítulos, me invitaban, me decían léeme
tengo un buen rollo y claro que lo tenían: Los pintores de Lascaux, los del
movimiento dada, los cubistas, los geometristas, el arte figurativo, en fin...
yo solo tenía pocos minutos y además las ilustraciones eran de primera, una
de ellas ancló mi vista, "el desnudo bajando escaleras" de Marcel
Duchamp.
Apuré unos tragos de café,
unos bocados del tostado francés y continué.
Muchos artistas han hecho
aportaciones a la pintura, al dibujo, al principio como representaciones mas o
menos reconocibles de animales y de gente, luego paisajes, perspectivas,
tiempo, pero todos estaban obsesionados en representar al movimiento; este
cuadro de Duchamp consigue ese anhelo e inicia el llamado arte futurista,
obviamente este cuadro rompió de tal manera la forma de ver las pinturas que
fueron retirados de la exposición en que se presentó.
Duchamp fue un innovador no
solo en la pintura sino en la escultura y también socialmente, una vez
presentó en la bienal de Paris un urinario de esos que están en los
sanitarios de los hombres, por supuesto que fue un escándalo, hubo gente que
se sintió ofendida abandonando la expo, otros pidieron su retiro, otros mas
exigían el sacrificio del autor, en fin... ¿qué tenia Duchamp en mente, al
hacer esta acción?
Disfrutando los últimos
tragos de mi café y mi tostado, mire el reloj, tenia solo unos cuantos
minutos de paz antes de incorporarme a la densidad urbana.
Parece que él veía en los
objetos de uso cotidiano, formas, volúmenes armónicos y además bellos. Es
verdad, muchos de los objetos antiguos que hoy se veneran como objetos de arte
fueron en su tiempo cosas de uso común, y más aún, nosotros consumimos
cosas por que nos gustan algunas de sus características, por ejemplo: compramos
una pluma no solo para escribir sino por que nos gusta, en otros casos hasta
nos da status; de esta manera nace lo que es el diseño industrial.
Otra faceta en la vida de
este señor fue que al estar trabajando en el gran vidrio -una obra que él
considero inconclusa- se refugió en el tablero de ajedrez jugando hasta su
muerte, sin embargo lo que más llama la atención de esta faceta es que no
solo abandona el arte, sino que también se deshace de Marcel Duchamp y
aparece una mujer llamada Rouse Lavay, es decir rosa es la vida.
Al igual que los libros, la
gente, tiene mucho que decirnos, solo es que le rasquemos, y le permitamos
expresarse. ¿Qué crees que diría Marcel-Rouse de esta etapa de su vida?
Bueno, me voy tengo que
trabajar, hasta la vista baby.